sábado, mayo 24, 2008

China, ¿potencia del siglo XXI?

En los últimos años venimos asistiendo a una campaña informativa y propagandística sobre el desarrollo de China. Desde la llegada de Deng al poder, China se fue “liberalizando” en el aspecto económico mientras se mantenía el férreo control político por parte del P.C. chino. Ello dio pábulo a quienes desde la izquierda y, también desde los estamentos económicos, consideran que puede haber desarrollo económico sin libertad, olvidando, lógicamente, los crímenes de la dictadura: desde las represalias contra los estudiantes que intentaban mayor libertad y cuyo colofón fue la masacre de Tian An Men en 1989, a la brutal represión contra la secta Falun Gong, contra los católicos, a los que se les ha prohibido su peregrinación al Santuario de Sheshan de María Auxiliadora, o los numerosos sacerdotes y obispos enviados a campos de “reeducación”, la persecución contra las minorías, como los uigur de Sinkiang o, recientemente, contra los tibetanos masacrados por pedir libertad . Pese a ello, los panegiristas solo se fijan en incrementos de más de dos dígitos, datos más que cuestionables, en las hermosas imágenes de los nuevos edificios de Shangai, Pekín, Canton o Tientsin, pero no vemos los arrabales donde se hacinan millones de campesinos utilizados como mano de obra casi esclava para el desarrollo de China. Tampoco nos informan de la vida y el desarrollo del interior del país, no sabemos casi nada de esos mas de mil millones de seres humanos que todavía viven en la miseria y la opresión, no tenemos imágenes de las mas de 20.000 revueltas que se produjeron el año pasado ante la presión sufrida por esos campesinos. Apenas nos comentan que en Pekín se ha desplazado a más de un millón de personas para remodelar la ciudad, por cierto, remodelación similar a la que Hitler planeaba para Berlín tras la S.G.M.. Curiosamente la remodelación pekinesa ha sido diseñada por el hijo del arquitecto favorito del Führer, Albert Speer. Pero todo eso no importa, para la progresía y otros China es ya el gran rival de los odiados EE.UU., hasta el extremo de que algunos están proclamado que para 2020-30 su economía superará a la norteamericana.
En nuestro país, cuyos “intelectuales” hacen fiel seguidismo de los dictadores, entusiastas comunistas o excomunistas como Xulio Ríos o Ramón Tamames escriben maravillas sobre la economía china, pasando muy por encima sobre los crímenes de los comunistas, olvidando la brutal corrupción del régimen, sin comentar que son la nomenclatura y el Ejército de Liberación Popular los dueños de la economía china: desde burdeles a fábricas, desde navieras a hoteles, etc.. Que China es uno de los principales países del tráfico internacional de órganos humanos, órganos extraídos a los miles de ejecutados oficial y oficiosamente y que se transplantan a ricos extranjeros dispuestos a pagar fortunas por ello, de todo eso no se nos habla.
Pero la naturaleza, que no sabe de componendas, pone a cada uno en su sitio y el brutal terremoto de Sichuan ha puesto al descubierto las innumerables lacras de la dictadura. Hemos visto, aunque no hay demasiadas imágenes de esos temas, presas de los años `30, `40 o ´50 nunca conservadas, fábricas obsoletas, vías de comunicación impracticables y, el exponente máximo de la corrupción, como los edificios más modernos se venían abajo cual azucarillo debido a que el hormigón y el acero brillaban por su ausencia. En algunas escasas imágenes hemos podido ver a padres llevando entre sus manos restos de arena, elemento con el que se construían las escuelas de la zona, 9.600 de las cuales se han derrumbado matando a toda una generación de niños y jóvenes sichuaneses, de las niñas no sabemos nada ya que en aquel país cuentan poco o nada, sin que nuestras feministas de cuota digan ni pío al respecto. El desastre producido por el terremoto hubiese sido muy inferior de haberse producido en Japón o EE.UU. por poner ejemplos, ya que allí se toman en serio las medidas antiterremotos y los controles de calidad, pero a los Hu Jintao y compañía, así como los altos cargos del E.L.P. que ni es un ejército de liberación ni popular, solo una máquina de negocios para sus dirigentes, les importa un ardite la suerte de su pueblo, solo, como en toda dictadura y sobre todo comunista, sus privilegios y mantener el poder. Es verdad que se habla de investigar responsabilidades, pero ya sabemos lo que va a suceder, pues otras veces han hecho lo mismo para justificar su control, cogerán al mas tonto, le meterán una bala en la nuca y, como es habitual, le harán pagar la bala a la familia, mientras los verdaderos responsables seguirán campando alegremente, contando, además, con la aquiescencia internacional ya que “business is business” y ya el gobierno chino ha informado que abre la licitación para la reconstrucción de la zona, lo que va a volver a ser un gran negocio y, ¡claro!, por 100 0 200.000 muertos no vamos a quedarnos sin la parte correspondiente, lo que ocurriría si protestamos, tal como le ocurre a los franceses que ven peligrar sus ventas en China por haber, muy levemente, protestado por la represión en Tíbet. Otros dirigentes europeos, sobre todo los mas “preocupados” con los derechos humanos, como los españoles o alemanes, que tanto han berreado por los vuelo de la CIA o por Guantánamo, han guardado un mas que discreto silencio ante los crímenes del estado, no sea que los chinos nos dejen fuera del juego. Hasta la piadosa Ángela Merkel, tan religiosa ella, según ha reconocido en el reciente Congreso de los Católicos alemanes, se ha negado a recibir al Dalai Lama por aquello de no cabrear al comunista, práctica que la Democracia Cristiana germana lleva practicando desde su creación.El desarrollo de China es un camelo, la inmensa mayoría de su población sigue viviendo en la miseria y la opresión y solo una pequeña parte encabezada por sus dirigentes, goza de un nivel de vida lujoso y eso no cambiará mientras el régimen comunista no caiga, mientras tanto el país no será la gran potencia ni del siglo XXI ni del siglo XL, solo otro GULAG marxista.

1 comentario:

Juan dijo...

Saludos:
Muy interesante la entrada, y sobre todo muy documentada. Se agradecen estos puntos de vista heterodoxos sobre China.
Y lo único cierto, es que China ha creado la sociedad más desigual de toda Asia. El régimen de explotación laboral es brutal,especialmente espantoso es la persecución contra Falun Gong y las extracciones de órganos, como se describe en el informe Cosecha Sangrienta.