lunes, junio 25, 2007

¿Morir por Beirut?

La muerte de 6 soldados españoles en un ataque terrorista en el Líbano mientras realizaban funciones de mantenimiento de la paz bajo la bandera de la ONU, vuelve a traer al primer plano el debate sobre el papel de las Fuerzas Armadas en España.
Desde el fin de la Guerra Civil, la izquierda, derrotada en el campo de batalla, trató de justificar aquella mediante todo tipo de excusas, desde el apoyo alemán o italiano a la falta de apoyos a al régimen izquierdista. No voy a volver sobre ese tema, totalmente desmontado y cuya única realidad fue la inferior calidad de mandos, tropas y organización de los izquierdistas. Pero en lo que si tuvieron éxito, apoyados en los medios de comunicación que siempre les jaleaban tanto interiores como exteriores, fue en denostar al ejército español como “franquista” y a que varias generaciones de jóvenes españoles viesen la carrera de las armas como algo repugnante.
La Transición no mejoró esa visión, ya que todos los partidos, los izquierdistas por obvio revanchismo y los de derecha por esa mieditis típica del que dirán, siguieron marginando al ejército y dejándolo sin medios ni efectivos suficientes. El 23F no ayudó a que se tuviese una mejor impresión de las FF.AA. pese a que de no haber sido porque la inmensa mayoría de sus componentes se opuso al golpe, no hubiesen sido los políticos quienes lo hubiesen evitado y para ello baste recordar los comportamientos mas que cobardes de la mayoría, aunque hubiese alguna honrosa excepción.
Ese ambiente ha dado lugar a que en nuestro país, las FF.AA. sean vistas como un componente externo a la nación, a que resulte difícil el cubrir sus filas, lo que está dando lugar a preocupantes incorporaciones de extranjeros y a que sus medios sean obsoletos, sobre todo en el ejército de tierra. Junto a este rechazo, se ha ido generando un pacifismo bobo que considera que las armas no son necesarias para la defensa de nada y que con la palabra se pueden solucionar los problemas. Estas actitudes han hecho de nuestro país el más pacifista de la ya pacifista Europa, lo que genera grandes dificultades a la hora de planificar mejoras en el estamento militar y una desmoralización creciente en el mismo. Ya se vio como incluso una acción exitosa como la de Perejil fue cuestionada en muchos medios y como la guerra de Irak se vio como un crimen entre una parte importante de esta sociedad anestesiada. Aquí solo vende un ejército ong, que de caramelos a los niños y haga hospitales, para ello solo hay que ver los anuncios de propaganda sobre los militares.
Pero la realidad es muy otra y las nuevas guerras asimétricas contra el terrorismo, obligan a tener unas fuerzas armadas potentes, bien equipadas y muy motivadas. En Irak luchábamos para evitar que el terrorismo llegara a España, al igual que en Afganistán e, incluso, aunque aquí con las manos mas atadas, en el Líbano. Esos pacifistas creen que no era así y que solo se luchaba en Irak por el petróleo y los interese de los Bush, pues bien, como la LOGSE explica poca historia, voy a recordar una. En los años ’40 los derrotistas de Francia se negaban a luchar contra la Alemania nazi para defender a Polonia, llegando a escribirse un opúsculo titulado, ¿morir por Danzig?, alegando que los jóvenes franceses no deberían verter su sangre por aquella ciudad báltica qué fue una de las excusas para el ataque alemán a Polonia. Pues bien, por no luchar por Danzig, los franceses vieron ocupado su país durante mas de 4 años por los nazis y tuvieron que luchar, no en Danzig, sino en el Chad, Eritrea, Libia, Túnez, Italia, La propia Francia y Alemania, además de que, gracias a EEUU, el Reino Unido y Canadá, consiguieron recuperar su patria, patria que ya nunca fue la misma, porque la cobardía de aquellos pacifistas llevó a que muchos se aliasen con los invasores y, además, Francia perdió su fuerza, su ímpetu y, como consecuencia, perdió su poder mundial: Indochina, Marruecos, Túnez, Argelia, etc. convirtiéndose en el país mediocre y vulgar que es hoy.La presencia de nuestras tropas, antes en Irak y ahora en Afganistán y Líbano, sirve de barrera contra los asesinos islamistas que no dudan en reclamar España como tierra a liberar. Si los pacifistas les traicionan, si se convierten, con la aquiescencia de un gobierno cada vez más derrotista, en los nuevos “don julianes”, los españoles igual nos vemos obligados a pelear en Huelva o en Sevilla contra el enemigo musulmán y esto no es, necesariamente, una exageración. Por ello, la muerte de nuestros soldados en el Líbano, no debe ser una muerte en vano, debe servir para reafirmar la voluntad de los españoles de luchar contra la tiranía, por la libertad y por la defensa de nuestra Patria y sus valores allí donde sea menester. Honor a los valientes que han vertido su sangre por España.

2 comentarios:

David López Vizcaíno. dijo...

Zapatero ha cometido dos errores en Oriente Próximo: sacar a nuestras tropas de Irak y enviar tropas de interposición a Líbano. De ambos errores han salido fortalecidos los terroristas yihadistas en perjuicio de los demócratas.
En Irak los terroristas presentaron como victoria la salida de las tropas españolas. Los demócratas iraquíes la censuraron pues suponía dar la espalda a la incipiente democracia iraquí.
Israel respondió a los ataques de Hizbulá causándole un importante número de bajas. Pero, la ONU acudió al rescate de Hizbulá. Pues bien, Hizbulá es una organización terrorista al servicio de Irán que se ha marcado dos objetivoS: destruir Israel e instaurar una república islámica en Líbano.
Zapatero en Oriente Próximo, como en España, se ha puesto del lado de los terroristas por mucho que haga propaganda de que su objetivo es la paz. No, el objetivo de Zapatero no es la paz; es debilitar las democracias occidentales por ser de inspiración cristiana.

Anónimo dijo...

El avispero libanés se cobra la vida de seis soldados españoles.