Hoy se cumplen 521 años de
la conquista de Granada por los Reyes Católicos, efemérides que ya no se
celebra y que ningún medio de comunicación recuerda, pues parece que es
políticamente incorrecto. En un momento en que nuestros valores están en
almoneda, que nuestros gobernantes, no solo los españoles, procuran no decir
nada que moleste al musulmán, que es todo lo que les molesta, es lógico que “se
olvide” un hecho tan fundamental en la Historia de España.
Pero algunos no queremos
sucumbir a lo políticamente correcto, al entreguismo bien cobarde, por lo que
recordamos con orgullo que tras más de siete siglos, nuestros antepasados
gallegos, castellano-leoneses, navarros, aragoneses, catalanes y valencianos
vencieron al invasor, sí invasor y recuperamos la independencia perdida, la fé
y el honor, nunca olvidados.
Los reinos, no siempre
unidos aunque si en los momentos cruciales, batieron no solo a los musulmanes
establecidos desde el siglo VIII si no a las posteriores invasiones
almorávides, almphades o benimerines y otros. En una larga Reconquista, sí,
Reconquista, los cristianos españoles recuperamos nuestra Patria de quienes
quisieron imponernos sus costumbres y su religión.
Mas allá de mitos sobre
convivencia de tres religiones, la realidad es que el invasor siempre quiso
imponer sus condiciones y que desde el valiente reducto astur se inició la
recuperación de España, culminada aquel 2 de enero con la rendición del último monarca nazarí:
Boabdil.
Conviene recordar a las
jóvenes generaciones que España se ha hecho del esfuerzo de todos, contra enemigos
muy poderosos como el Islam, pero que, al final ya fuesen los muslimes o los
franceses de Napoleón, España siempre resurgió.
En estos tiempos de cobardía
y renuncias, conviene meditar sobre los esfuerzos de nuestros antepasados y no
ignorarlos, porque su sacrificio nos ha conducido hasta aquí y no debiéramos nosotros
dilapidar su herencia en la cobardía, el entreguismo y la “corrección” política.
El Isla, sigue siendo la gran amenaza para Europa, amenaza que abortó Carlos
Martel y nuestra Reconquista. No dejemos que, como decía el imán de Estambul,
nos dominen mediante la emigración y sobre todo los vientres de sus mujeres, ni
tampoco por el cobarde terrorismo. Europa, lo dijo Juan Pablo, será cristiana o
no será nada, ¿queremos ser un apéndice de La Meca?.
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