jueves, febrero 17, 2011

Irán, Libia: También los duros sufren




La estulticia de Occidente, su cobardía intelectual, moral y política, ha permitido que las brutales dictaduras musulmanas actúen sin, prácticamente, cortapisas de ningún tipo. Los líderes como Gadaffi, Alí Khameney o Ahmadineyah son tratados de una manera más que respetuosa, cobarde y vil. Hablamos de “Alianza de civilizaciones” para encubrir nuestra renuncia a defender los valores judeo-cristianos y los Derechos Humanos, justificando actuaciones que en Europa conducirían a la cárcel y al oprobio publico. Temas como el acoso sexual, recordemos lo ocurrido la periodista de la CBS en El Cairo, la agresión a homosexuales, incluyendo la muerte, lapidación de adúlteras, cortes de manos a ladrones, etc..¿Que pasaría si en nuestro continente alguien. no musulmán, defendiese algún tema de éstos?. Sin embargo, consideramos casi normal que ocurra en aquellos países e, incluso en los nuestros, donde ya se aplica la sharía en diversas zonas.

Los “progres” y no tan progres, pero siempre políticamente correctos, consideran que las libertades democráticas y los Derechos Humanos no pueden aplicarse a ciertas culturas, como si árabes, persas o chinos no tuviesen el corazón y los sentimientos como los demás, pero esa argumentación etnicista y racista nos libra de luchar en defensa de esos valores y su aplicación mundial.

De poco ha servido que países como Japón, tras la S.G.M, o Corea del Sur, Taiwán, etc. sean ejemplo de democracia, se considera que los árabes en particular y los musulmanes en general no son receptivos a los Derechos Humanos por causa de su apego al Corán, lo cual no deja de ser una excusa falsaria.

Y, he aquí, que, de repente, aunque no tan de repente para un observador medianamente perspicaz, lo que no son nuestros diplomáticos, periodistas y políticos, que la población de esos países empieza a enfrentarse a sus regímenes, pidiendo libertad y justicia. Oleadas de argelinos, tunecinos, egipcios, jordanos, yemeníes, etc. piden trabajo, pero también libertad. Evidentemente, en sociedades tan conservadoras y donde el islamismo ha sido la única vía de escape para esas personas, los peligros de que esa libertad sea manipulada y frustrada por los radicales es obvia, como se vio en Argelia en los ´90. Pero también es cierto que las poblaciones árabes están dando un ejemplo de lucha contra la tiranía.

Los ya mencionados bienpensantes han dicho, vale, las revueltas se producen en países con regímenes corruptos y apoyados por occidente, pero ¡sorpresa!, también se desencadenan en la cuna del fanatismo teocrático más radical del mundo: Irán. Ya tras las últimas elecciones, muchísimos iraníes salieron a la calle para pedir democracia y denunciar el pucherazo electoral, pero occidente les abandonó, no voló en su apoyo como ha ocurrido en Egipto, porque Irán parecía inexpugnable. Ciertamente, su régimen, ya desde los inicios, se protegió, descabezando a un ejército pro-Sha y creando la Guardia Revolucionaria y las milicias juveniles de los Basijs, recreando el modelo nazi, donde la Guardia Revolucionaria serían las S.S. y los Bajsis las Juventudes Hitlerianas. La primera está poderosamente armada, mucho mejor que las fuerzas regulares y la segunda es la gran reserva del régimen. Ante esta situación, occidente no solo abandonó a los reformistas sino que cercenó a los oponentes como los Muyahidines del Pueblo o los grupos kurdos. Pese a ello la oposición violenta de las minorías ha continuado, sobre todo en Beluchistán, pues no olvidemos que en Irán no solo habitan persas, que son únicamente el 61% del total de los cerca de 70 millones de habitantes, también hay fuertes grupos árabes, azeríes, kurdas, baluchis, turcomanas y tribus como los kashgais. Estas minorías oprimidas, se han rebelado en muchas ocasiones contra los ayatollahs, pero occidente, mas pendiente de los negocios y, también, por la aureola de la revolución del ’79, que realmente poco tuvo que ver con los ayatollahs, aunque estos la secuestraran gracias al apoyo de aquel fantasmón Presidente de EE.UU., Cárter y el no menos cretino francés, Giscard, no han querido apoyar ni las acciones armadas ni las políticas.

Pero los pueblos tienen su orgullo y, una vez mas, la gente ha salido a la calle y no solo, como se quiere hacer creer, los estudiantes teheraníes, también en Ispahán y otras ciudades, Tabriz, la gente sale a pecho descubierto a enfrentarse a los sicarios del régimen, dando un ejemplo a todo occidente, a ese occidente adocenado y ovejil.

Pero no solo en Irán, también la Libia de Gadaffi, arde y los contrarios al régimen empiezan a salir a la calle a pedir el fin del asesino dirigente y su régimen, ese régimen que Europa y EE.UU. miman, olvidando sus apoyos al terrorismo y haciendo ridículos tan espantosos como liberar al terrorista de Lockerbie so capa de que estaba gravemente enfermo y se moría, cuando le vemos tranquilamente en Trípoli tras ser recibido como un héroe por el propio hijo de Gaddafi, Saif-al Islam.

Resulta que el pueblo libio, nación inexistente, creada por los vencedores de la S.G.M. para premiar el apoyo de la secta senussi a los aliados, uniendo las antiguas colonias italianas de Tripolitania y Cirenaica junto a Fezzan y darle a Idriss, el dirigente de la secta, un reino, mas o menos lo mismo que hicieron en los ´20 con la creación artificial de Transjordania, hoy Jordania, para otorgarle un trono al hachemita Abdullah. Pues también en esa tiranía terrorista archirica en petróleo, cuyos beneficios se reparten el sátrapa y las compañías petroleras, el pueblo se rebela contra el tirano.

Ya no se trata solo de revoluciones contra regímenes corruptos más o menos prooccidentales, también las brutales tiranías sufren el hambre de libertad y justicia de sus pueblos, su rechazo a los métodos de gobierno dictatorial y tiránico, luchan por recobrar su dignidad, ¿volveremos a dejarlos abandonados?.

3 comentarios:

Carlos Fernández Ocón dijo...

Puedes estar seguro, amigo Carlos Juan, volveremos a dejarlos abandonados.

Rodolfo Plata dijo...

Carlos:El error de occidente es tomar como nuestro el antiguo testamento debido a que tanto el remitente como el destinatario es el pueblo judío, y al no tener significado alguno para los no judíos se lo inventamos utilizando el alegorismo propuesto por el rabi filón de alejandria a fin de judaizar el cristianismo. Lo que tenemos que defender son los valores del cristianismo grecoromano, no los antivalores judeo cristianos; ya que no somos judíos http://www.scribd.com/doc/48104400/Nietzsche-y-La-Lucha-Contra-El-Judeo-Cristianismo-Por-El-Cristianismo

Carlos Juan dijo...

Discrepo amigo. El Antiguo Testamento es la base del Nuevo y así aparece en el Evangelio. No debemos er enemigos de los judíos, al contrario.
Un saludo