viernes, agosto 06, 2010

País de catetos

Verdaderamente este país parece anclado en el medioevo. No parece posible que en pleno siglo XXI sigamos teniendo comportamientos tan catetos y palurdos.

Viene a colación este comentario por el bochornoso y lamentable espectáculo que se está montando por la visita de la esposa del Presidente de EE.UU.

Se ha comparado el “show”, ciudadano y mediático, con la divertidísima película de Berlanga “Bienvenido Mr. Marshall”, pero creo que la realidad supera la ficción, pues las imágenes de la multitud aborregada esperando a ver pasar fugazmente una fila de catorce o quince coches sin saber donde iba la primera dama y aplaudir a los rapidísimos vehículos no se ve ni en las películas.

Igualmente, las declaraciones de quienes han convivido unos minutos o segundos con la Sra. Obama parecen provenientes de almas en éxtasis ante el advenimiento. Tanto la heladera de “Los Italianos”, como los gitanos del Sacromente o el deán de la Catedral de Granada o algunos comerciantes de Marbella, hablaban como si una divinidad hubiese estado con ellos, ¡es lamentable y sorprendente!.

Pero si lo es la actitud aborregada del común, aun mas lamentable es el esperpento montado a raíz de si la población que debe figurar es Marbella, Estepona o Behanavís, en función de la ubicación del hotel donde reside la visitante. La pelea entre los regidores de las mismas tiene el típico estilo antiguo cuando las mujeres al pelearse se tiraban del moño, todo suena a estúpido y absurdo.

Para rematar el evento, la prensa, será por aquello del verano y la escasez de noticias, dedica sus portadas, editoriales y varias páginas interiores a glosar la visita, pasando por encima de noticias de mucho más calado como el paro, las golfadas en Cataluña, etc.. Pero, ¡no!, parece ser que el evento planetario de que nos hablaba la Sra. Pajín, no ha sido la reunión Obama vs Rodríguez, sino la visita de su esposa y una de sus hijas.

¡Bueno!, parece ser que esta presencia va a solventar los problemas de la nación con los ochocientos millones que según algún gurú, creo que un poco pasado de copas o rayas, van a suponer la famosa visita.

Por supuesto, en este país, nadie critica que Dª Michelle haya venido en avión oficial, ni el número de habitaciones reservadas en el hotel o los automóviles de la comitiva. Igualmente, nadie cuantifica el coste, para España, del despliegue de seguridad, cortes de carreteras y calles o playas reservadas, parece que fuese gratis. No quiero ni pensar si en vez de la mediática consorte de Barack Hussein, la visitante hubiese sido la esposa de Bush. Claro que eso no podría pasar, pues esa señora es muy discreta y alejada de los exhibicionismos de nuevos ricos de los actuales inquilinos de la Casa Blanca.


Me resulta muy triste el espectáculo montado y los comportamientos de los ciudadanos de a pié, periodistas y políticos. Me siento abochornado por esas actitudes y comportamientos, pero nos sirven para comprender porque esta nación actúa como actúa y elige a los dirigentes que elige y se queda pasiva ante hechos gravísimos, ora relacionados con el terrorismo, ora relacionados con los asesinatos de niños o con el paro.

Parece claro que no estamos en la globalización y si en el aldeanismo decimonónico, como han demostrado muchos dirigentes políticos en sus actos y actitudes y rematado por lo que está sucediendo estos días en Marbella, Estepona, Granada o donde se desplace la Sra. Obama, puro paletismo y complejo ante quién no es mas que una mujer por muy esposa del Presidente de EE.UU. que sea.

1 comentario:

Juan Pablo López dijo...

¿Catetos dices? Creo que te quedas corto. Este país es una suma abrumadora de ignorantes, hipócritas, borregos e incultos; y para colmo lo llevan con orgulloso por ello.

Ya lo dijo D. Santiago Ramón y Cajal:

“Se ha dicho artas veces que el problema de España es un problema de cultura. Urge, en efecto, si queremos incorporarnos a los pueblos civilizados, cultivar intensamente los yermos de nuestra tierra y de nuestro cerebro, salvando para la prosperidad y enaltecimiento patrios todos los ríos que se pierden en el mar y todos los talentos que se pierden en la ignorancia”.

Un abrazo,
Juan Pablo L. Torrillas