Sigamos con la Historia.......tampoco olvidemos que las fuerzas republicanas jamás ganaron una batalla, salvo, temporalmente, la de Teruel que en poco
tiempo se convirtió en una tremenda contraofensiva de los nacionales que los llevó hasta la costa. Por cierto, que en esa batalla, algunos de los “héroes” mas crueles como “El Campesino” chaquetearon espectacularmente. Historia es que ese ejemplo de cobardía física, ambición voraz y vileza moral, llamado Azaña lamentaba, en sus escritos, lo que pasaba, pero solo cuando fue apartado y que durante los sucesos de mayo del ’37 no dio, precisamente, ejemplo de coraje. Tampoco mucho ejemplo dieron los Prieto, Largo Caballero, “Pasionaria” y otros que cuando las cosas estaban ya en pleno desastre salieron zumbando por el aire a disfrutar de sus rapiñas, unos en México, otros en Reino Unido y el resto en la URSS, dejando a los pobres combatientes de a pié con una mano delante y otra detrás, sin preocuparse lo mínimo por ellos. Como decía al principio, recordemos el asunto del famoso barco Vita, a bordo del cual iban numerosas riquezas que, lejos de servir para auxiliar a los exiliados, sirvió para la buena vida de los getas que les dirigían.
¡Pero sigamos recordando!. Los católicos honramos a los mártires de las matanzas de la guerra,
próximamente a casi 500, asesinados no por sus ideas políticas, no porque empuñaran las armas, sino por su Fé. Hace bien la Iglesia institucional en no querer inmiscuirse en debates políticos, pero los católicos no debemos olvidar aquellos crímenes, ya que se empeñan que así sea los sucesores de aquellos asesinos, y son sucesores porque ellos mismo se proclaman así, vinculados a la República. ¿Son esos nombres los que quieren quitar de las iglesias u otros edificios?.
Tampoco echemos en el olvido que durante casi 40 años Franco gobernó sin oposición, quienes tenemos años para recordar alguna etapa de los mismos jamás vimos que la “oposición” tuviese capacidad alguna para expulsarle. Ni el maquis, que ahora se quiere mitificar, ¡otra falacia! Y que no fue mas que una banda mal instruida y peor dirigida, cuyos mayores éxitos fue asesinar a ciertos alcaldes de los pequeños pueblos pirenaicos y a algún cuadro bajo del Movimiento y que, derrotados en toda línea, quienes no fueron aniquilados o pudieron volver a Francia se convirtieron en meros bandoleros que intentaron sobrevivir mas que otra cosa. Otros pobres engañados por los Carrillo y compañía que estaban, perfectamente cómodos en Moscú o París.
Nadie se enteró que había un PSOE hasta la Transición y gracias al dinero alemán, nadie sabía de Ezquerra, PNV, hasta la aparición de los asesinos etarras, ni de ninguno otro de los que ahora pululan por las moquetas del poder o sus aledaños. El general Franco murió de viejo y fueron sus herederos quienes trajeron la democracia, nos los herederos de la República que cabían todos en un 600 de la época.
Generosamente el pueblo español, descendientes de ambos bandos, acordaron dejar para los historiadores el período ’31-’75 como ya lo eran los anteriores. El país miró hacia el futuro y las nuevas generaciones escuchaban los relatos como lo que eran, recuerdos de personas cada vez mas mayores y que con la perspectiva que da el tiempo eran los primeros, fuese el bando en que hubiesen estado, en querer cerrar aquellas heridas y así fue durante años. Pero los errores de los distintos gobiernos, de toda ideología, dando cancha a los nacionalistas y la irrupción de Rodríguez y sus manías están dividiendo a España otra vez, está intentando que tomemos partido en una guerra que hace casi 70 años que terminó y lo hace, ¡que chocante!, rodeado de muchos cuyos padres estuvieron en el llamado “bando nacional” o medraron durante el franquismo: Bermejo, De La Vega y otros muchos. Quieren, como decía al principio, cambiar la historia, ganar una guerra a los 70 años. Como dice el viejo refrán español: a moro muerto, gran lanzada. Quieren borrar físicamente los hechos, cambiando los nombres de las calles, quitando los monumentos, etc. y elevando a los de su bando en esos mismo lugares: Pasionaria, Carrillo, Largo Caballero, el Lenin español según sus seguidores, etc.. No es un homenaje a los caídos por sus ideas, sino a los líderes y, esencialmente, a quienes se mancharon bien de sangre, no a los Besteiro, que se quedó en Madrid pese a que el PSOE, tras maniobra de Carrillo, lo había marginado en el ’33, pese a lo cual asumió, con Casado, la responsabilidad de mantener el orden hasta la entrada de las tropas nacionales, no Cipriano Mera el albañil honrado y luchador que se quedó en España y acabó sus días como empezó, de albañil. No, se quiere jalear a los cobardes que tras sus crímenes huyeron a disfrutar del botín robado.Pero ni con esa ley ni con cien leyes conseguirán Rodríguez y sus “new reds” cambiar la historia, ni torcer el camino que los españoles quisimos emprender, reconciliados, allá por el ya lejano ’76. Pese a los errores cometidos, que no han sido pocos, los españoles miramos la guerra con perspectiva histórica y pese al lavado de cerebro a que se quiere someter a la juventud, la resistencia de los ciudadanos a esas maniobras falaces para imponer la mentira, lo impedirán. España es una apuesta de futuro, no una mentira creada para solaz de quienes, llevados por sus complejos y su miseria moral, desean construir una España rancia, tercermundista y cutre. No, España no es de ellos ni lo será nunca, sino de quienes miramos hacia adelante y con nuestro esfuerzo estamos labrando una nación señera en el concierto internac
ional, el resto es mentira y miseria.
tiempo se convirtió en una tremenda contraofensiva de los nacionales que los llevó hasta la costa. Por cierto, que en esa batalla, algunos de los “héroes” mas crueles como “El Campesino” chaquetearon espectacularmente. Historia es que ese ejemplo de cobardía física, ambición voraz y vileza moral, llamado Azaña lamentaba, en sus escritos, lo que pasaba, pero solo cuando fue apartado y que durante los sucesos de mayo del ’37 no dio, precisamente, ejemplo de coraje. Tampoco mucho ejemplo dieron los Prieto, Largo Caballero, “Pasionaria” y otros que cuando las cosas estaban ya en pleno desastre salieron zumbando por el aire a disfrutar de sus rapiñas, unos en México, otros en Reino Unido y el resto en la URSS, dejando a los pobres combatientes de a pié con una mano delante y otra detrás, sin preocuparse lo mínimo por ellos. Como decía al principio, recordemos el asunto del famoso barco Vita, a bordo del cual iban numerosas riquezas que, lejos de servir para auxiliar a los exiliados, sirvió para la buena vida de los getas que les dirigían.¡Pero sigamos recordando!. Los católicos honramos a los mártires de las matanzas de la guerra,
próximamente a casi 500, asesinados no por sus ideas políticas, no porque empuñaran las armas, sino por su Fé. Hace bien la Iglesia institucional en no querer inmiscuirse en debates políticos, pero los católicos no debemos olvidar aquellos crímenes, ya que se empeñan que así sea los sucesores de aquellos asesinos, y son sucesores porque ellos mismo se proclaman así, vinculados a la República. ¿Son esos nombres los que quieren quitar de las iglesias u otros edificios?.
Tampoco echemos en el olvido que durante casi 40 años Franco gobernó sin oposición, quienes tenemos años para recordar alguna etapa de los mismos jamás vimos que la “oposición” tuviese capacidad alguna para expulsarle. Ni el maquis, que ahora se quiere mitificar, ¡otra falacia! Y que no fue mas que una banda mal instruida y peor dirigida, cuyos mayores éxitos fue asesinar a ciertos alcaldes de los pequeños pueblos pirenaicos y a algún cuadro bajo del Movimiento y que, derrotados en toda línea, quienes no fueron aniquilados o pudieron volver a Francia se convirtieron en meros bandoleros que intentaron sobrevivir mas que otra cosa. Otros pobres engañados por los Carrillo y compañía que estaban, perfectamente cómodos en Moscú o París.Nadie se enteró que había un PSOE hasta la Transición y gracias al dinero alemán, nadie sabía de Ezquerra, PNV, hasta la aparición de los asesinos etarras, ni de ninguno otro de los que ahora pululan por las moquetas del poder o sus aledaños. El general Franco murió de viejo y fueron sus herederos quienes trajeron la democracia, nos los herederos de la República que cabían todos en un 600 de la época.
Generosamente el pueblo español, descendientes de ambos bandos, acordaron dejar para los historiadores el período ’31-’75 como ya lo eran los anteriores. El país miró hacia el futuro y las nuevas generaciones escuchaban los relatos como lo que eran, recuerdos de personas cada vez mas mayores y que con la perspectiva que da el tiempo eran los primeros, fuese el bando en que hubiesen estado, en querer cerrar aquellas heridas y así fue durante años. Pero los errores de los distintos gobiernos, de toda ideología, dando cancha a los nacionalistas y la irrupción de Rodríguez y sus manías están dividiendo a España otra vez, está intentando que tomemos partido en una guerra que hace casi 70 años que terminó y lo hace, ¡que chocante!, rodeado de muchos cuyos padres estuvieron en el llamado “bando nacional” o medraron durante el franquismo: Bermejo, De La Vega y otros muchos. Quieren, como decía al principio, cambiar la historia, ganar una guerra a los 70 años. Como dice el viejo refrán español: a moro muerto, gran lanzada. Quieren borrar físicamente los hechos, cambiando los nombres de las calles, quitando los monumentos, etc. y elevando a los de su bando en esos mismo lugares: Pasionaria, Carrillo, Largo Caballero, el Lenin español según sus seguidores, etc.. No es un homenaje a los caídos por sus ideas, sino a los líderes y, esencialmente, a quienes se mancharon bien de sangre, no a los Besteiro, que se quedó en Madrid pese a que el PSOE, tras maniobra de Carrillo, lo había marginado en el ’33, pese a lo cual asumió, con Casado, la responsabilidad de mantener el orden hasta la entrada de las tropas nacionales, no Cipriano Mera el albañil honrado y luchador que se quedó en España y acabó sus días como empezó, de albañil. No, se quiere jalear a los cobardes que tras sus crímenes huyeron a disfrutar del botín robado.Pero ni con esa ley ni con cien leyes conseguirán Rodríguez y sus “new reds” cambiar la historia, ni torcer el camino que los españoles quisimos emprender, reconciliados, allá por el ya lejano ’76. Pese a los errores cometidos, que no han sido pocos, los españoles miramos la guerra con perspectiva histórica y pese al lavado de cerebro a que se quiere someter a la juventud, la resistencia de los ciudadanos a esas maniobras falaces para imponer la mentira, lo impedirán. España es una apuesta de futuro, no una mentira creada para solaz de quienes, llevados por sus complejos y su miseria moral, desean construir una España rancia, tercermundista y cutre. No, España no es de ellos ni lo será nunca, sino de quienes miramos hacia adelante y con nuestro esfuerzo estamos labrando una nación señera en el concierto internac
ional, el resto es mentira y miseria.
Mañana, fiesta de la Virgen del Pilar, es también el día de la Fiesta Nacional. Confieso que no me siento especialmente atraído porque la fecha del descubrimiento de América se haya convertido en la fiesta de España. Reconociendo la gran gesta de los españoles y los muchos héroes que de allí surgieron tanto en el ámbito puramente militar, Hernán Cortés, Pizarro hasta el religioso, tantos misioneros que cristianizaron y civilizaron a lo que no eran, pese a la propaganda indigenista y progre, mas que pueblos salvajes sometidos a la tiranía bestial de algunas minorías, como los Incas, hasta el gran desarrollo de las leyes ,que hoy llamaríamos derechos humanos, del padre Las Casas y otros. Repito que aun reconociendo esa gesta y que debe ser recordada, pese al rechazo cada vez mayor entre los pueblos favorecidos y que no lo consideran así sino humillados, olvidando que quienes les humillan desde la independencia son su dirigentes y quienes les defendías eran las leyes y autoridades españolas, creo que España como tal tiene otras fechas mas importantes para su historia. Personalmente considero que hay dos fundamentales: el 2 de enero de 1492 cuando con la reconquista de Granada se puso fin a mas de siete siglos de dominación musulmana o el 2 de mayo de 1808 cuando el pueblo español, pese a la cobardía y entreguismo de su casta dirigente, se levantó contra la ocupación napoleónica brindando una de las gestas mas grandes de la historia protagonizada por un pueblo, si por un pueblo, el español. Creo que cualquiera de las dos reúne más méritos para ser nuestra fiesta nacional. Prueba de que para la mayoría de la gente el 12 de octubre es mas “el Pilar” que otra cosa es que nunca ha tenido arraigo entre nosotros como tal fiesta nacional y mas bien, como se decía antaño como Día de la Hispanidad, descafeinada también desde las lamentables celebraciones del quinto centenario donde el gobierno socialista de entonces dedicó mas tiempo a pedir perdón por la gloriosa gesta que a reivindicar con orgullo aquellos hechos. Tampoco las “hermanas” naciones americanas alabaron el hecho y, en plena eclosión del gorila rojo y los indigenistas, se atacaron los símbolos del descubrimiento y sus personajes en numerosas capitales de aquellas naciones. Por tanto, no parece que se trate de una medida muy acertada.
Hoy, día 7 de octubre es el aniversario de la “más alta ocasión que vieron los siglos” según Cervantes: la batalla de Lepanto. Es verdad que desde 1571 han pasado muchos siglos, pero aquel hecho histórico merecía, por lo menos, aparecer en las efemérides de los medios de comunicación. Si nos recuerdan el 70 aniversario de la evacuación de niños españoles a la URSS o el décimo aniversario del Teatro Real de Madrid, e incluso algunos la ocupación japonesa de las Aleutianas en 1942, uno de los hechos mas importantes de nuestra historia y de la cristiandad no debería olvidarse. Si ello ocurre es de suponer que será por aquello de no ofender a los musulmanes en aras de la Alianza de Civilizaciones o, simplemente, porque esos hechos, donde la iglesia y la religión tuvieron un papel esencial, mejor no divulgarlos en época de laicismo radical.
Asistimos sorprendidos y, por lo menos en mi caso, con regocijo a la transformación sufrida por Rodríguez y sus mamporreros en los últimos tiempos. Cual Saulo en el camino de Damasco, el Presidente por accidente se ha transformado y con el, ¡faltaría mas!, la muchachada “new red” pasando de la nación “concepto cuestionable” y a no mencionar nunca a España, como mucho el estado o el país, a decir por cualquier gilipollez, generalmente vinculada con prohibición o coste, la apostilla gobierno de España. Una gente que, memoria histórica, se paseaba en los ’70 pidiendo la autodeterminación del País Vasco, que, prácticamente, ni celebraron el 500 aniversario del Descubrimiento de América, recordemos los ataques por parte de la izquierda a dicho evento y al gobierno del señor X “celebrándolo” pidiendo excusas a todo el mundo, que no celebran la reconquista de Granada, que quitan del escudo de Aragón la cabeza del moro “por no ofender”, etc., etc., de pronto se envuelven en la palabra España y, parece ser, nos van a montar un fasto el próximo 12 de octubre. ¡Si a lo mejor vemos a Rodríguez o a Pepiño con una bandera española en la solapa!, sería fantástico. Ya decía aquel que el patriotismo era el último refugio de los sinvergüenzas y, efectivamente, cuando se usa el patriotismo por intereses bastardos quienes lo hacen son unos sinvergüenzas.
En un momento en que las políticas de izquierda en España atraviesan una situación de pura desorientación y dislate, con un PSOE a cuyo frente se haya un grupo ideológicamente radical e intelectualmente pobre, cuyos únicos objetivos son cambiar la historia y, sobre todo, mantenerse en el poder, parece llegado el momento de que la derecha inicie la revolución liberalconservadora como ya sucedió en EEUU y en el Reino Unido y podría estar iniciándose en Francia.
Cada día parece mas claro que el Sr. Gallardón es el “tonto útil” del PSOE y de todos aquellos que quieren una crisis en el PP para poder “refundarlo” según sus parámetros. Entre los interesados no solo está los socialistas, sino bastantes poderes fácticos que consideran todavía demasiado “aznarizado” al partido y, por tanto, rebelde a sus intereses. Los “Fefe”, Isidoro Alvarez, Hidalgo, etc. tienen una serie de intereses en común que pasan porque los dos grandes partidos españoles sean, prácticamente, lo mismo solo con los matices lógicos para que la gente pueda optar a votar por uno u otro.
“Las mezquitas son nuestros cuarteles, las cúpulas nuestros cascos, los minaretes nuestras bayonetas y los creyentes nuestros soldados”. Quién, en 1997, leía y se adhería a este poema de Ziya Gökalp era el alcalde de Estambul Recep Tayyip Erdogan. Este hombre, una de cuyas primeras medidas en esa etapa (1994-98) fue prohibir el alcohol, formado en una escuela coránica, estrecho colaborador del Primer Ministro islamista Erbakan, expulsado del poder por el ejército, este es el dirigente que acaba de ganar con, aproximadamente, el 48% de los votos, las elecciones en Turquía. Al frente de su partido, el AKP, que el mismo formó en 2001 y en cuyo programa trató de “moderar” su acervo islamista en vista de lo ocurrido a su mentor Erbakan, acaba de repetir victoria, aumentando en mas de 12 puntos los apoyos obtenidos anteriormente. Incluso en supuestas ciudades occidentalizadas como Estambul ha ganado con el 45% de los sufragios, mientras que en la Anatolia profunda y el lejano este, donde el hibja deja paso al velo cuando no al chador, en Konya o Trebzon, donde asesinaron al sacerdote italiano Andrea Santoro por causa de las famosas viñetas sobre Mahoma, ahí, en esa Turquía islamita, ha conseguido mas del 60% de los votos.


