Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas

miércoles, enero 11, 2012

La hora de los bereberes ( imazighen )



El interés mediático en la llamada primavera árabe, ha ocultado lo que en paralelo y simultáneamente, a veces mezclándose, ocurría con una parte de la población del Norte de África: los bereberes. Los marginados del mundo musulmán, siempre sospechosos para los demás, aprovecharon la ocasión para volver, por enésima vez, a levantarse en defensa de sus derechos y contra la marginación. Los bereberes son el elemento autóctono de la zona, estuvieron imbricados en la política entre Cartago y Roma, ya dando pruebas de su división, entre los reyes Gaia, procartaginés y Masilisa proromano. Con la invasión musulmana, los bereberes, romanizados y cristianizados, resistieron durante más de 30 años la expansión islámica y cerca de trescientos tardaron en ser convertidos, aunque siempre fue un islam muy moderado, manteniéndose algunos bereberes cristianos.



Ellos mismos se llaman imazighen ( hombres libres ) y constituyen más del 40% de la población de Marruecos, entre 20 y 25% en Argelia y cantidades menores en Libia, Túnez , Egipto, Mauritania y Níger, entre 55 y 70 millones de personas, además de unos 3 millones en Europa, aunque divididos en numerosas tribus lo que favorece su división, aprovechada por sus enemigos. Sin embargo siempre han sido considerados segundones en el mundo árabe, dando lugar a repetidos levantamientos ya desde el siglo VIII. En la invasión de España, participaron mayoritariamente, pero fueron dejados de lado y Tarik, su jefe, se vio obligado a ceder ante el árabe Musa. Aunque hubo algunas dinastías bereberes en España, durante los reinos de taifas, la mayoría fueron retribuidos con las peores tierras conquistadas. A lo largo de los siglos, los bereberes se distanciaron de los árabes, creando movimientos radicales como los almohades o almorávides, que pronto desaparecían, tanto por las derrotas ante los reyes cristianos como por la falta de apoyo árabe.



A partir de las conquistas coloniales del siglo XIX, los bereberes generaron revueltas contra los poderes títeres y coloniales, recordemos la brutal guerra del Rif, los levantamientos en la Kabilia argelina contra Francia o las campañas italianas contra Muhktar. Pese a ello, siempre fueron más proclives a llegar a conciertos con los colonialistas que con los árabes, hasta el extremo de que los años ’50, desde su exilio, el líder rifeño Abdel Krim, ofertó apoyar a España para impedir que el Rif se incorporara a un Marrueco arabizado. España no solo no aceptó, sino que colaboró con asesores a la brutal represión de 1959, cuando el entonces Príncipe Hassán mandó a las recién creadas FAR contra el pueblo rifeño. También las tribus del sur estaban levantiscas, pero el hábil Hassán consiguió desviarlas hacia Ifni y Sáhara en lo que fue la guerra contra España de 1957-58. Estos hechos plasmaron uno de los problemas del pueblo bereber: su división.



También en Argelia, los kabileños lucharon contra Francia, pero inmediatamente tras la independencia se enfrentaron al gobierno árabe de Ben Bella, en 1963 y desde entonces los incidentes no han parado, aunque el gobierno aprovechó la espiral terrorista de los ’90 para castigar a los kabileños, esencialmente contrarios al G.I.S., pero acusándoles de colaborar con zquellos terroristas.



Nuevamente en Marruecos, el 19 de febrero de 1984, ante la miseria que asolaba la región, se manifiestan los rifeños y vuelven a ser aplastados por, el ahora rey, Hassán II, volviendo la brutal represión, con unas mil víctimas, lo que no impide que sigan las revueltas.



Aprovechando la mal llamada primavera árabe, los bereberes vuelven a sus reivindicaciones, siendo, a pesar de ser una minoría en Libia, los vencedores de la guerra contra Gadafi, ya que mantuvieron abierta la frontera de Túnez, liberaron Misrata y capturaron y mataron, de manera repugnante, todo hay que decirlo, al propio líder libio y han impedido la implantación de la sharia.
También en Marruecos, los rifeños han vuelto a levantarse, generando fuertes protestas brutalmente reprimidas por la satrapía marroquí y se espera una gran manifestación el día 19 en conmemoración de la masacre de 1984.



Occidente no debería olvidarlos, pues se trata de un pueblo sin estado pero que mantiene unas normas mucho más moderadas que los musulmanes árabes y no son refractarios a Europa. Quizás hay que dedicar algo menos de entusiasmo a los triunfadores islamistas en Marruecos, Túnez o Egipto y apoyar, además de a los pocos demócratas, a este pueblo moderado, orgulloso y con una gran historia, pero humillados por los arabizados y tendremos unos amigos musulmanes mucho más fieles que los actuales.

viernes, septiembre 16, 2011

16 de septiembre de 1939

La Segunda Guerra Mundial no solo ha sido la conflagración más cruel, grande y dañina de la Historia, ha sido también la más falseada tanto en sus hechos como en sus actores. Nunca antes los vencedores habían conseguido cargar absolutamente todas las culpas sobre los perdedores, sino que hicieron olvidar sus propias culpas. Para la inmensa mayoría de la población actual la guerra se redujo a un enfrentamiento entre los brutales asesinos nazi-fascistas y japoneses contra los impolutos británicos, americanos y soviéticos. Lo que ocurrió desde el ’45 fue debido, por una parte, a que la URRS incumplió sus compromisos y, además, necesitaba un muro protector frente a nuevos ataques desde el oeste.

Más o menos y en trazo grueso, ese es el conocimiento al respecto. No voy a entrar a desmontar todas esas mentirás, sus antecedentes y sus consecuencias, pues el tema es muy complejo y se necesitaría un libro, me voy a limitar a exponer como en los inicios de la S.G.M. el peligro no era Alemania o no solo ella, mas bien era la URSS y ello se obvió por intereses ideológicos y políticos.

Cualquier persona medianamente culta conoce la fecha del 1 de septiembre de 1939, aquella en que los alemanes invaden Polonia. Una Polonia que renace como estado tapón en 1918, pese a las reticencias soviéticas, alemanas e incluso británicas, pero apoyada por Francia y, de una manera débil, por EEUU. Sin embargó, Francia y Gran Bretaña aprovechan la invasión del ’39 para declararle la guerra al régimen de Hitler, pese a la reticencia de sus poblaciones que habían visto como Checoslovaquia, esa si nueva creación de Versalles, había sido desintegrada sin que ni Daladier ni Chamberlain interviniesen, ítem mas, firmasen el tan traído y llevado Acuerdo de Munich. Recordemos los pasquines franceses antibelicistas que decían aquello de: ¿Morir por Danzig?, teniendo en cuenta que dicha ciudad era étnicamente alemana y de la que había sido despojada en el’19 al igual que del resto de Silesia oriental.

¿Por qué los “aliados” salieron en defensa de una Polonia en la que no creían?. Las razones eran múltiples, pero sobre todo para evitar que Alemania volviese a ser la gran potencia europea, sobre todo si llegaba a un acuerdo con la URSS., lo que ocurriría unos meses después con el Pacto Molotov-Ribbentrop. Por ello no dudaron en acusar a los alemanes por su invasión e ir a la guerra. Esta empezó con el gran avance alemán que cercó Varsovia el día 8, prácticamente Polonia estaba derrotada, pero en ese momento, tal día como hoy 16 de septiembre, la URSS invadió Polonia desde el este, ocupando parte de lo que hoy es Ucrania occidental y el oeste de Bielorrusia. Esta traición, que vino seguida, incluso antes de las de los nazis, de matanzas de polcaos y ucranianos anticomunistas o deportaciones a Kazajastán, recordemos las fosas de Katyn. De esta manera, los comunistas se vengaban de la derrota de 1920-21 ante el Vístula cuando intentaron comunistizar a la recién renacida nación

Este ataque fue respondido con un silencio profundo por parte de los “defensores de la libertad de Polonia”, ya fuesen británicos, franceses o cualesquiera otros, el enemigo era Alemania. Y no es que los líderes occidentales no supiesen lo que allí pasaba, pues a través de los Balcanes muchos polacos huyeron y relataron las atrocidades de nazis y comunistas, muchas veces al unísono en esos primeros días y antes del reparto, con matanzas indiscriminadas. Pero cuando algún político, siempre de segunda fila, levantaba la voz al respecto del trato desigual con los comunistas, cuyo sistema de GULAG llevaba más de 10 años funcionando y donde acaba de terminar las matanzas por hambruna de Ucrania soviética, era represaliado y hecho callar. Incluso aquel beodo, tránsfuga inveterado de un partido a otro y convertido en héroe tanto por su energía como por la propaganda, que siempre había presumido de anticomunista, dijo aquello de aliarse con el diablo ( la URSS) contra Hitler, me refiero a Churchill.

Pero ese alevoso ataque tuvo continuidad con la agresión a Finlandia en noviembre de 1939 o la opresión de los países bálticos en julio de 1940 Pues bien, nada de ello tuvo réplica por parte de occidente, que impasible vio como Stalin se engullía los antes mencionados mas gran parte de Rumania sin que la cara dura de Chamberlain, Churchill, Daladier o Rooselvet se moviera, el enemigo era Alemania y así, mientras el 1 de septiembre es la fecha del inicio del horror nazi el 16 de septiembre solo se recuerda en Polonia, claro ejemplo de las cobardes y miserables cesiones que al final de la guerra se harían a Stalin, por las cuales toda Europa central y oriental cayó bajo el crimen comunista, sin olvidar a China, Corea, etc..

Estos hechos nos deberían hacer reflexionar sobe la actualidad, pues mucho me temo que con el asunto árabe, se puede abandonar a nuestro único aliado y democracia de Oriente Medio, Israel, para echarse en brazos de terroristas palestinos o países islamistas, por mucho que se disfracen de democracias, como Turquía. Sería no solo una desgracia para Israel también para todo occidente.

viernes, junio 24, 2011

Operación Barbarroja

El día 22 se cumplieron 70 años de la invasión alemana de la URSS. A las 03:15 horas del 22 de junio de 1941, 3 millones de soldados, 2700 aviones, 7000 cañones iniciaron la ofensiva en un frente de 1600 kilómetros, desde el Báltico hasta el Mar Negro. No solo alemanes, también finlandeses, la llamada “guerra de continuidad por ser continuación de la de 1939-40, italianos, rumanos, húngaros, eslovacos y españoles formaron en las filas de los ejércitos contra la URSS. A ellos se unieron voluntarios de numerosos países de la Europa ocupada: noruegos, daneses, holandeses, belgas, suecos, franceses y hasta suizos. Dándose el caso, poco explicitado por los vencedores de la SGM., de que hubo mas noruegos, daneses, belgas y holandeses en las filas alemanas contra la URSS que en la resistencia contra los nazis. Incluso hubo mas franceses, primero en la Legión de Voluntarios y, posteriormente, en la División SS “Carlomagno” que en la mítica resistence", por lo menos hasta 1944.

Todas estas fuerzas lucharon contra el comunismo, nunca contra las fuerzas occidentales, lo que demuestra la gran fuerza del anticomunismo en toda Europa, incluso bajo la ocupación alemana, viendo el peligro del marxismo y del imperialismo de la URSS, demostrado en la agresión a Finlandia en 1939-40 o la ocupación de los países bálticos o de Polonia oriental.

Pero no solo fueron los países de Europa occidental, los propios rusos, especialmente los rusos blancos, ucranianos y pueblos caucásicos, recibieron a los alemanes como libertadores y miles de ellos se incorporaron como auxiliares, los “hiwis”, a los ejércitos alemanes para luchar contra Stalin.

La gran ofensiva arrolló a los ejércitos rojos, capturando en los primeros tres meses mas de un millón de prisioneros, 600.000 en la batalla de Kiev y ocupando los países bálticos, Rusia blanca, Ucrania y htaas los arrabales de Moscú, pero todo cambió el 6 de diciembre de 1941 con la gran contraofensiva soviética que frenó la ofensiva alemana y evitó la derrota. Aunque al año siguiente, los alemanes reanudaron su ofensiva, llegando al Cáucaso, la batalla de Stalingrado selló la suerte de la guerra en el este.

¿Por qué fracasó el ataque alemán, que comenzó con éxitos tan rotundos? Los historiadores apuntan varios aspectos: el desdoblamiento del ataque alemán entre Moscú y Ucrania, la no preparación para el invierno, el atasco de sus unidades blindadas en la “raputsia” el barro del otoño ruso, lo que no ocurrió con los carros soviéticos de cadenas mas anchas y por el acuerdo con Japón que liberó a los ejércitos situados en Siberia para luchar en Moscú, siendo fuerzas bien equipadas para la guerra de invierno.

Todo ello es cierto, pero creo que el principal de error de Hitler, error acorde con su ideología, fue su desprecio por los eslavos a los que consideraba “subhombres”. Por ello se negó a que se armase a los rusos y miembros de otros pueblos oprimidos por Stalin, aunque los jefes militares admitieron a muchos en sus filas, pero esa negativa y los crímenes de los Einsatzgruppen fueron haciendo que los rusos y otros fueran retirando su apoyo a los alemanes y que proliferaran los grupos partisanos, pues los cuadros y militantes comunistas al ver el trato de los nazis decidieron luchar.

Para colofón, Hitler ordenó que la mayoría de los soldados rusos fueran enviados a Francia, lo que desmoralizó a los mismos y cuando el desembarco en Normanda apenas opuso resistencia, pues ellos querían luchar contra el comunismo y no contra americanos o británicos.

La política genocida de Hitler condujo a la derrota de los alemanes y sus aliados y que la URSS acabará dominando Europa oriental y central, así como influyó en la imposición del comunismo en China, Corea o la Península indochina o Cuba. Durante más de 40 años los europeos centro-orientales sufrieron la tiranía roja, todavía existente en China, Crea, Vietnam, Laos o Cuba.

En este aniversario debemos reflexionar sobre la crueldad de la guerra en el este y de sus resultados, porque los totalitarismos siempre acaban igual: con la represión de los ciudadanos y la imposición a los mismos de su ideología, por lo que debemos estar alerta porque esos peligros siempre están presentes.

domingo, febrero 20, 2011

Recuerdo del "PLus Ultra"


Se acaba de cumplir el 85 aniversario del vuelo del Plus Ultra y, prácticamente, ha pasado desapercibido para los medios de comunicación y la opinión pública, lo que demuestra, una vez mas, que este país tiende a olvidar a sus héroes.

Aquella gesta aérea no hubiese sido posible sin el aparato con el que Franco, Alda y Rada realizaron el mítico viaje: el Dornier Wal, un hidroavión, metálico, de líneas muy aerodinámicas, dos motores en tándem, resistente, muy robusto, excelentes motores Napier Lion de 450 CV ( en el caso del Pus Ultra), hélices bipala de madera laminada. La velocidad era de unos 180 kms/hora, siendo la de crucero 150 Kms/hora. España encargó para su Aviación Militar, cuyo primer aparato llegó a Los Alcázares en 1922. Estos primero modelos (3) llevaban motores Hispano-suiza de 300CV, construidos en Italia. Los cuatro siguientes lo hicieron con motores Rolls-Royce Eagle IX de 360 CV. Los aparatos tuvieron una destacada actuación durante la campaña de Marruecos y, posteriormente, durante la Guerra Civil en ambos bandos.

Otros grandes vuelos, aparte del que tratamos, se realizaron con dicho modelo, como el del explorador noruego ártico Roald Amundsen, al Polo Norte o los records conseguido por el italiano Guido, mas de 22, demostrando la valía del aparato.

Volviendo al raid a Buenos Aires, el entonces comandante Ramón Franco, ascendido por méritos de guerra en África, trajo desde la factoría de Pisa, donde se construían los aviones ya que en Alemania tenían dificultades por las prohibiciones tras la P.G.M. y la escasez de logística, el avión en vuelo desde la ciudad italiana a Melilla con escalas en Barcelona y Los Alcázares (Murcia). Allí se terminó de preparar el Wal modelo W-12, matrícula M-MWAL y bautizado Plus Ultra, que el día 19 de enero de 1926 levantaría vuelo desde Melilla a Huelva donde empezó la aventura, el día 22, con el trayecto Palos-Las Palmas. En dicho trayecto, además de los tres grandes protagonistas, fueron el teniente de navío Durán y un fotógrafo, Alonso. El teniente Durán volvería a unirse en la Isla de Fernando de Noronha a la expedición.

La segunda etapa Gando- Cabo Verde se realizó, el día 26, sin problemas, y el 30 se iniciaba la etapa mas larga y peligrosa: 2300 Km. entre Cabo Verde y Recife, pero tuvo que amerizar cerca de la isla de Fernando de Noronha, a 540 kms de Recife, ya que no había apenas luz, cosa que Franco ya suponía. Tras 12 horas y 25 minutos se vio obligado a amerizar a 45 Km. de la isla, haciendo el resto a oscuras y navegando.

Entre Fernando de Noronha y Recife, el vuelo era sencillo pero la rotura de una hélice obligó a volar a ras del agua durante 100Km. Entre Recife y Río y entre ésta y Montevideo no hubo problemas, pero se trata de distancias de más de 2000Km, lo que era una distancia larga, estando en el aire mas de 12 horas. Finalmente, el trayecto Montevideo-Buenos Aires fue un paseo triunfal, siendo recibido, a las 12.27 horas del 10 de febrero de 1926, tras un total de 10.270 Km. y 59 horas y 39 minutos, por una multitud enfervorecida, culminándose una de las mas grandes gestas aéreas de la época y elevando el prestigio de nuestra aviación a límites antes desconocidos, que se plasmarían también con el vuelo de la Patrulla Atlántica a Guinea o el de Barberán y Collar.

Tras esta gesta, los honores para los tres principales protagonistas fueron innumerables y merecidos, aunque ellos querían, esencialmente, seguir volando, así Rada consiguió su título de piloto y volaría con la Aviación republicana durante la guerra.

Finalmente y para recordar el drama que fue la mencionada contienda, recordar que Ramón Franco defendió la causa republicana, aunque al final apoyase a su hermano Francisco, muriendo, en 1938, a bordo de un hidroavión CANT cuando era Jefe de la Aviación de Baleares. Ruiz de Alda fue uno de los fundadores de Falange, siendo fusilado al inicio de la guerra, cuando estaba preso en la Cárcel Modelo de Madrid. En cuanto a Pablo Rada, ferviente republicano, luchó en dicho bando, exiliándose al terminar la misma, para, posteriormente, volver a España, muriendo a los 77 años en su Navarra natal.
Estas brevísimas reseñas sobre los tres ases demuestran que los españoles cuando no se ven involucrados por la política y estamos unidos conseguimos grandes éxitos, mientras que la desunión nos destroza. En cualquier caso sirva este post para rendir homenaje a tres grandes de nuestra historia aeronáutica.

jueves, octubre 21, 2010

10 de octubre de 732: Fin de la expansión musulmana en Europa Occidental

Ha pasado, sin pena ni gloria, el aniversario de la batalla de Poitiers (o de Tours) donde las fuerzas francas mandadas por Carlos Martel derrotaron a las tropas musulmanas venidas de España.

Ningún medio de comunicación ha recordado dicho evento, salvo alguna pequeña referencia en las efemérides. Esta Europa, cada vez más olvidadiza de su historia ha ignorado uno de los grandes momentos decisivos de la misma.

Porque de no haber sido así, tal vez toda Europa seria hoy día islámica, pues el aluvión árabe-bereber que invadió España se expandió hasta la actual Francia, ocupando Septimania, donde estarían varias décadas, con capitalidad en Narbona. Seguirían avanzando hacia el norte y la Costa Atlántica, saqueando Burdeos y siguiendo hacia Tours. Allí fue donde el Mayordomo de Palacio y sus tropas derrotaron a las tropas del valí de Al-Andalus Abderrahman in Abdullah Al Gafiki, que murió en la batalla.

Este hecho y las subsiguientes campañas, frenó la expansión islámica que, aunque aun mantuvieron zonas del sudoeste francés durante 27 años, ya no conseguirían expandirse y se verían obligados a retroceder a este lado de los Pirineos.

Durante siglos, la batalla y el triunfo franco fueron saludados como un gran triunfo de nuestra civilización cristiana contra los mahometanos. Se ha considerado como el principio de la reacción cristiana contra el enemigo, reacción que continuaría con Carlomagno y, en España, con la resistencia y posterior avance desde Asturias.

Pero aquellos hechos esenciales son hoy, prácticamente, desconocidos y no se si por “corrección política” o por esa cobardía europea frente a los musulmanes, se obvia en cualquier foro, escuela o similar.

Así como se quiere convertir la Reconquista en una desgracia ante las “maravillas” del califato de Córdoba o los reinos de taifas, la batalla de Poitiers se ignora, con lo que se obvia el hecho de que la realidad de la civilización europea se pudo desarrollar gracias a verse libre de aquellas injerencias llegadas de los desiertos de Arabia. Quienes no pudieron librarse, como Anatolia o los Balcanes, demuestran la gran diferencia entre ambas. No hay mas que observar los mencionados países balcánicos, libres del poder musulmán, otomano en este caso, hace casi 150 años, y donde todavía se recuerda y se sufren secuelas de aquella ocupación de siglos, por no hablar de Albania y Bosnia donde la influencia musulmana sigue siendo primigenia y con ello sus consecuencias: falta de libertad y escaso desarrollo económico, político y social entre otras lacras, guerras recientes a parte.

Sirva este breve comentario como homenaje a los francos de Carlos Martel que hace casi 1300 años, libraron a Europa de verse inmersa en el islamismo, inmersión que, desgraciadamente, en nuestros días es cada vez mas clara debido a la inanidad de nuestros dirigentes y la cobardía de una parte sustancial de nuestras sociedades.

miércoles, septiembre 02, 2009

Aniversario conveniente

Se están conmemorando los 70 años de la fecha que se ha considerado como la del inicio de la S.G.M., el 1 de septiembre de 1939. Por supuesto, es una fecha tan válida como cualquier otra, pero la misma conviene mucho a los vencedores de la contienda, es decir a EE.UU., Reino Unido y una Francia derrotada pero siempre chupando rueda de los demás y apareciendo como triunfadora allí donde solo fue aplastada. También, durante décadas, se adecuó a los intereses de la URSS, pero el derrumbamiento del régimen bolchevique hizo variar ciertas perspectivas y planteamientos de los rusos.

Digo que esta fecha es muy conveniente porque en ella se visualiza el brutal ataque de la Alemania nazi contra la pobre y pacífica Polonia, con su secuela de heroica resistencia de los polacos y la crueldad de los alemanes.

La verdad es un poco más atrabiliaria, porque la guerra, en realidad, puede situar su inicio en otras fechas quizás menos convenientes a los aliados. Por ejemplo, en el Pacto de Munich cuando una cobarde Francia y una indiferente Gran Bretaña no dudaron en entregar a Hitler la desafortunada Checoslovaquia, rebatiña en la que por cierto participó Polonia ocupando Teschen.

También es una fecha adecuada aquella en que Alemania engulló Austria ante el silencio anglo-franco-estadounidense, si bien es cierto que la anexión fue acogida con gran entusiasmo por los habitantes del país alpino. Otra fecha a reseñar es aquella en que las tropas de Adolfo entran en Renania y la remilitarizan ante el silencio del resto de los países.

Por supuesto que Alemania tenía mas o menos justificaciones para aquellas acciones: Renania era un territorio alemán que la Francia de Poincarè intentó arrebatarle, como el Sarre; parte importante del oeste y norte de Checoslovaquia eran zonas habitadas por alemanes, los Sudetes, arrebatada a estos para crear el nuevo estado y Austria ya quiso integrarse con Alemania tras un plebiscito en 1919, donde el 90% de los austriacos votaron la integración que fue prohibida por los aliados.

Pero según esa tesis, defendida en Munich en 1938, tan legítimo como lo anterior era que Hitler quisiese recuperar Danzig, antigua ciudad hanseática cuya población era germana en un 90%, o poder establecer una conexión entre Prusia Oriental y el resto del Reich, sin embargo aquí ya los anglofranceses no transigieron, ¿por qué?. Las razones no están claras, no sería por los acuerdos con Polonia, ya que no respetaron los que tenían con los checos y eslovacos, por lo que el aval a Polonia no tenía gran consistencia. Tampoco parecía que hubiese un gran entusiasmo a favor del país, al que ya habían abandonado frente a la URSS en 1920-21. Tampoco parece que la defensa de la democracia ocupara un lugar preeminente, puesto que Polonia no era un país muy democrático y no tardarían en abandonar a una verdadera democracia, Finlandia, frente a los bolcheviques.

Pese a la desclasificación de numerosos documentos, sigue sin estar claro porque la raya se trazó en Danzig y no antes en Renania, Austria, Sudetes, etc., quizás como algunos historiadores sostienen, porque el peligro nazi para el Imperio británico empezaba a ser evidente, pero sigue sin estar claro porque no se declaró la guerra a la URSS que de acuerdo con el Pacto germanosoviético, se apoderó de Polonia oriental y, posteriormente, atacó a Finlandia.

Quedan muchas incógnitas por desvelar de aquellos años de barbarie, pero no parece que la actuación de las, posteriormente, potencias aliadas fuese muy decoroso, por lo menos hasta 1939 y, con el fin de la guerra y Yalta, me quedan dudas de si el resultado de la Europa surgida de aquellas reuniones en el balneario de Crimen, fue muy distinto de el de una Europa ocupada por los nazis. No olvidemos que ambas tiranías fueron aliados durante dos años y que durante los mismos ningún partido comunista de los países ocupados movió un dedo en defensa de su patria, por lo que el mito de la resistencia comunista habría que revisarlo muy a fondo, como el de la resistencia en general.

La Europa de los ’30 -’40 no era, esencialmente, democrática y se dividía entre fascistas y socialcomunistas salvo en el Reino Unido, donde había, por lo menos hasta el ´39, una fracción importante de las élites muy prohitleriana, lo que también ocurría en otros países como Bélgica, Países Bajos, incluso EE.UU., donde personajes como el patriarca de los Kennedy y embajador en el Reino Unido era un entusiasta pronazi. Recordemos que a lo largo de la guerra miles de europeos lucharon, voluntariamente, bajo las banderas alemanas en la unidades internacionales, sobre todo de las SS y que muchos países aportaron mas soldados al Reich que a la resistencia, casos de Bélgica, Países Bajos, Dinamarca o Noruega por citar algunos.

La otra parte la componían los procomunistas, entusiasmo que se daba tanto en las élites como en otras capas más populares. Ambas ideologías eran transversales a las sociedades y lo que, tristemente, se puede decir es que lo que no había apenas eran demócratas, por mucho que el mito de la lucha entre democracia y tiranía se haya extendido avalado por los triunfadores.

En cualquier caso, de aquella hecatombe es importante que los europeos hayamos aprendido algunas lecciones, como que las concesiones no calman a los tiranos y que la cobardía y la pusilanimidad no coadyuvan al triunfo de la libertad y eso vale tanto para la lucha contra el nazismo, el comunismo o el islamismo. Solo desde la firmeza de las convicciones y la fortaleza de nuestras acciones se podrá evitar que tiranías como las mencionadas o similares puedan volver a imponerse en el panorama europeo y mundial.

martes, noviembre 11, 2008

11 de noviembre de 1.918

Hoy se cumple el 90 aniversario del armisticio en la P.G.M.. Con la perspectiva que da el tiempo y con el conocimiento de los acontecimientos posteriores a la reseñada fecha, conviene reflexionar sobre ello, aunque sea brevemente. De aquel drama y sus consecuencias, podemos extraer unas observaciones que, trasladadas a nuestros días, nos puedan servir para intentar no repetir errores.
Empezando por el análisis sociológico, lo primero que hay que recordar es que la guerra fue querida, diríamos ansiada, por una parte importante, probablemente la mayoría, de las poblaciones luego implicadas. No hay más que leer a los autores de la época, sobre todo a los más jóvenes y ver la alegría con la que recibieron el conflicto. Pero no solo las élites estaban entusiasmadas, el pueblo llano también. Baste recordar la alegría de la gente cuando iba a los centros de reclutamiento y luego al frente, ¡cuan distinto con la S.G.M.!.
Allí fracasó la Internacional socialista, que quería oponerse a la “guerra imperialista” y que propugnaba la huelga general en todos los países para evitar la contienda. Pero los trabajadores se alistaron en masa e ignoraron las proclamas de sus líderes sindicales.
Allí fracasaron aquellos políticos y diplomáticos que si veían el desastre que iba a ocurrir, baste recordar a Sir Edward Grey, secretario del Foreign Office y su famosa frase de “hoy se apagan las luces de Europa, dudo que, en esta generación, volvamos a verlas encendidas”.
Fracasaron los pacifistas, quienes habían impulsado las reuniones de La Haya e, incluso, .algunos lo pagaron con su vida como el líder socialista francés Jaurés.
¿Cómo fue posible esta locura colectiva?, esencialmente por la falta de recuerdos y el hastío existencial. Respecto a lo primero, Europa no había estado en guerra, en una guerra importante, desde Napoleón. La contienda franco-alemana, la austro-alemana o la francoinglesa contra Rusia, la de independencia de Italia así como las coloniales no dejaban de ser pequeños enfrentamientos, por lo que, en dos o tres generaciones, no había conciencia del desastre de una gran contienda. Tampoco se habían puesto a prueba las nuevas y peligrosas armas: aviación, submarinos, tanques, potentísima artillería, recordemos el Gran Berta, gases, etc.. A ello se añadió el expansionismo alemán, el revanchismo francés y el caos balcánico, ¿nos suena esto último?, donde unos pueblos ávidos de sacudirse el dominio turco y de imponerse a sus vecinos peleaban ora contra el primero, ora entre ellos.
Respecto al hastío, se producía sobre todo entre unas clases rectoras a las que el gran desarrollo de finales del siglo XIX y principios del XX, les estaba inundando de bienes materiales a la vez que ese “progresismo” les iba apartando de los valores históricos, ¿nos suena también?. Ese decadentismo, muy diferente del modernismo siguiente de los años ’20, modernismo iracundo, necesitaba de emociones fuertes y que emoción mas fuerte que una guerra.
Desgraciadamente para todos, aquel enfrentamiento fue una masacre, de soldados pero, también y por primera vez en la historia, de civiles. Matanzas en Verdún o Yprés, pero también matanzas de civiles como en el genocidio armenio o en Alemania, donde el bloqueo aliado costó más de 750.000 muertos, sin olvidar Serbia donde murieron más civiles que militares. Eso sin contar los horrores de las armas antes mencionadas. En total más de 20 millones de personas murieron en aquel conflicto.
De esa orgía de sangre solo podía surgir un mundo distinto, pero no, necesariamente, mejor. De aquel horror surgieron horrores aun mayores: el comunismo, el fascismo y el nazismo. También la desintegración de Europa, tanto política, como social y, lo que fue mas grave, la moral. Nunca se recuperó el continente de aquel marasmo y la S.G.M solo fue la puntilla a nuestro continente
Después de 90 años, algunas cosas se entendieron y otras no, pasando, hago hincapié en ello, por el otro horror mayor, la segunda guerra. Así el antagonismo franco-alemán parece superado, pero no así el puzzle balcánico, el debate sobre Turquía y, sobre todo, el derrumbamiento ético y moral de Europa, lo que nos está llevando a nuestra autodestrucción y a ser superados, sino dominados, por otras culturas ajenas a la nuestra.
Este aniversario parece un buen momento para analizar aquellos hechos, los errores y las consecuencias y también para sacar conclusiones que sirvan para reactivar a Europa como lo que siempre fue y no debió dejar de ser: guía ética para el resto del mundo, siendo para ello necesario que recupere su acervo cultural y religioso, el cual alumbró la defensa de la libertad y de los derechos del ser humano, a la vez que impulsó las artes y las ciencias. Ese papel debe recuperarlo Europa o desaparecerá como civilización fundamental.

martes, septiembre 30, 2008

Setenta aniversario de una vil cobardía

En 1938, tal día como hoy, culminaba la rendición de las democracias europeas ante Hitler. En una reunión que ha pasado a la historia como el Acuerdo de Munich, un pusilánime premier británico, Neville Chamberlain y un no menos cobarde primer ministro francés, Edouard Daladier, entregaron al Führer el territorio de los Sudetes, sin contrapartidas de seguridad para lo que quedaba de Checoeslovaquia y sin intervención de ésta, dejando al país indefenso. Pero no solo Alemania sacó tajada, viendo la inacción de franceses y británicos, tanto polacos como húngaros sacaron su parte del asunto, colaborando en la desmembración del país centroeuropeo.
Es cierto que el malhadado Tratado de Versalles, había entregado territorios plenamente alemanes, como los Sudetes, parte de Prusia Oriental o Silesia a los nuevos países nacidos de la desaparición del imperio austro-húngaro, lo que sirvió, primero a los nacionalistas alemanes y después a los nazis para deteriorar y, finalmente, acabar con la no muy gloriosa República de Weimar. Pero esas reivindicaciones alemanas podrían haber tenido una salida adecuada y pacífica de haberse mostrado las democracias mucho mas firmes, preservando tanto los intereses de las poblaciones germánicas como la de la única nación plenamente democrática de Mitteleuropa.
Pero el fin de la P.G.M., con la secuela de horrores y desequilibrios dio lugar, por un lado, a una eclosión de revoluciones y revueltas tanto de corte nacionalista como de contenido totalitario y así asistimos al triunfo de los bolcheviques en Rusia y, momentáneamente, en Hungría; a las revueltas comunistas en Baviera y otras zonas de Alemania; a la mini guerra civil en Finlandia, etc., todo ello aderezado con una brutal crisis económica y social que solo se remontaría en los años ’20.
Junto a estos acontecimientos en el centro y este de Europa, en la Europa occidental y democrática asistimos a la expansión de un pacifismo radical. Tanto en Gran Bretaña como en Francia o en los pequeños países, las secuelas de la guerra hacen nacer un sentimiento acendrado contra la guerra, sirviendo como botón el manifiesto de los estudiantes de Oxford que propugnaban no luchar ni ”por el Rey ni la Patria”. Este pacifismo, no tenía su contrapartida en los estados totalitarios como Rusia, Italia, Alemania o Japón, que basándose en el retraimiento de las potencias occidentales se lanzaban a recuperar lo perdido tras la guerra mundial y, no satisfechos con ello, a nuevas conquistas. Sin oposición Alemania remilitariza Renania, se anexiona Austria, bien es cierto que con gran entusiasmo de la población del país alpino y, crecida, exige la incorporación del territorio sudete a la Gran Alemania. No menos expansionista, Italia ocupará Abisinia y, posteriormente, Albania; Japón haría lo mismo con Manchuria y la URSS, un poco mas tarde, impondrá su dominio a los países bálticos, a zonas rumanas y, mediante la guerra, a Finlandia.
Este torbellino de actuaciones por parte de los países totalitarios solo recibía medidas de apaciguamiento desde occidente y el caso sudete fue el paradigma. Alemania exigió la incorporación de esa región so capa de declarar la guerra a Checoeslovaquia, británicos y franceses procuraron apaciguar a Hitler durante una reunión en Berchtesgaden donde Chamberlain busca una “solución pacífica”, pero Hitler viendo la debilidad occidental aumenta la presión tanto en los Sudetes como frente a los anglobritánicos, los cuales, temerosos de una guerra piden al Presidente checo que ceda en bien de la paz, ¿qué paz?. Pero Hitler, insaciable, da un plazo hasta el 28 de septiembre para aceptar la incorporación de los sudetes al Reich y hasta el 1 de octubre para la evacuación. Incapaces de enfrentarse al tirano, ¿nos suena?, Chamberlain y Daladier ven la salvación cuando Mussolini “media” en el conflicto y en la trágica reunión de Munich, anglos y galos aceptan la incorporación de los Sudetes a Alemania sin más requisitos y sin la aquiescencia de Checoeslovaquia.
Todos hemos visto las imágenes de Chamberlain llegando a Londres como artífice de la paz con el documento enarbolado y aclamado por miles de británicos. Pero aquella rendición no serviría mas que para mandar una mensaje equivocado a los tiranos: Hitler ocuparía el resto de Checoeslovaquia el 15 de marzo de 1939 e Italia, URSS y Japón seguirían con sus planes expansionistas, lo que abocaría a la S.G.M. cuyo inicio cogería a los occidentales en una posición de debilidad fruto de años de un pacifismo mal entendido, lo que costaría mucha mas sangre y destrucción que de haberse opuesto a Hitler en 1936 o a la URSS en 1918-19 lo cual hubiese evitado una Guerra Freía mucha de las veces tornada en caliente.
Sobre aquellos hechos deberíamos reflexionar y sacar conclusiones, la mas importante es la que no se debe confundir paz con pacifismo y que las cesiones a los tiranos envían un mensaje equívoco a los mismos, pues les hace crecerse y ser cada día mas audaces. Frente a los peligros actuales: terrorismo islámico, nuevos totalitarismos o crimen organizado, las democracias deben ser firmes y sus pueblos estar dispuestos a realizar los necesarios sacrificios para derrotar al enemigo, pues cuando mas se aplace, mas fuertes serán y nosotros mas débiles, costando mucho mas dolor derrotarlos que de hacerlo desde el principio, convendría no olvidarlo.

viernes, junio 27, 2008

Un feliz doble aniversario

Se cumplen 60 años de dos eventos que marcaron el inicio de la recuperación económica y social de Europa y el fin de la expansión soviética: el Plan Marshall y el Puente aéreo de Berlín.
En 1947 la situación en el continente era dramática. Las destrucciones producidas por la guerra con especial incidencia en infraestructuras, transportes, industria y agricultura habían convertido en un caos la vida de los ciudadanos europeos, especialmente en Alemania, donde las calorías por habitante no llegaban a 1800, y en todo el noroeste de Europa donde se vivió una situación crítica en el invierno 46-47. Esta desoladora situación hacía que los partidos comunistas de Europa occidental renovasen su ofensiva para establecer dictaduras en esos países, especialmente en Francia e Italia donde eran fuertes. A ello se unía la guerra civil en Grecia, donde las guerrillas comunistas desafiaban a un débil gobierno que veía como el país iba cayendo en manos de los rebeldes apoyados por Bulgaria, Albania y Yugoslavia, naciones que habían sido entregadas a los comunistas, junto al resto de Europa oriental, tras los acuerdos de Teherán (1943), Moscú (1944) Yalta y Postdam (1945). Si bien Grecia no estaba incluida entre los países cedidos a Moscú, la fuerza de los comunistas trataba de incluirla en el bloque oriental. El Reino Unido, que ya se había enfrentado al ELAS en 1944, estaba exangüe y no podía prestar apoyo a la nación helena, por lo que solicitó a EE.UU. que interviniese, aunque el Congreso americano deseaba una retirada rápida de Europa como tras la primera guerra, pero el Departamento de Estado observaba con inquietud la situación y temía tener que volver a combatir, esta vez a los bolcheviques, desde posiciones de debilidad, por lo que solicitó al Presidente Truman que actuase. Éste, que no simpatizaba, a diferencia de Rooselvet, con Stalin, promulgó lo que se conoció como la Doctrina Truman, por la cual se expidió ayuda militar y económica a Grecia y, también, a Turquía que sufría fuertes presiones soviéticas para que le cediese bases y derechos de paso en los Dardanelos. En paralelo, algunos exponentes de Departamento de Estado, como George Kennan plantearon la necesidad de ayuda económica y política, para Europa occidental con el objetivo de evitar un triunfo soviético. Sería el entonces Secretario de Estado George Marshall, quién en un discurso en Harvard el 5 de junio de 1947 estableciera las bases teóricas del Plan que acabaría llevando su nombre. Tras debates entre europeos y norteamericanos y pese a la oposición republicana, se llegó a un acuerdo, ayudado por la retirada del rechazo republicano ante el golpe comunista de Praga en febrero de 1948. En principio la ayuda se cifró en 5.000 millones de dólares, que finalmente se ampliaría a 12.400 millones repartidos en cuatro años, hasta 1951.[] Truman ratificó el Plan Marshall el 3 de abril de 1948 y creó la Administración para la Cooperación Económica (ACE) para administrar el programa, liderada por Paul G. Hoffman. El mismo año, los países participantes (Alemania Occidental, Austria, Bélgica, Dinamarca, Francia, Grecia, Islandia, Italia, Luxemburgo, los Países Bajos, Noruega, el Reino Unido, Suecia, Suiza, Turquía y los Estados Unidos) firmaron el acuerdo de fundación de la OECE como agencia coordinadora. También se invitó a la URSS y los países por ella ocupados, pero ésta lo rechazó y amenazó a los políticos checos y polacos que, en principio, estaban interesados.
A partir de ese momento la economía europea, que venía a ser el 80% de la de antes de la guerra, despegó y para el final del Plan en 1951 la economía empezaba a estar boyante y seguiría una fase de crecimiento hasta los ’70, con los que el peligro del comunismo se alejaba de los países del occidente europeo Al mismo tiempo, los comunistas eran derrotados en Grecia poniendo fin a su intento de expansión en el Mediterráneo oriental.
Pero si se había conseguido estabilizar una gran parte de Europa, en Alemania la situación seguía siendo crítica por lo que se decidió tomar una serie de medidas, como la reorganización de la moneda, a lo que la URSS se opuso, por lo que las tres potencias occidentales decidieron llevarla a cabo en sus zonas. Esa era la oportunidad que el Kremlin vio para forzar la mano de los occidentales. Teniendo en cuenta que Berlín estaba en la zona soviética y que apenas había fuerzas militares americanas, británicas y francesas, decidió impedir el paso de mercancías a través de los corredores entre las zonas occidentales y Berlín. Con ello trataba de demostrar a los alemanes y a toda Europa que el poder era soviético y que las otras potencias no podían hacer nada en su contra. Al mismo tiempo esperaba que la población de Berlín occidental (mas de 2 millones de personas), al no tener alimentos ni otros elementos cotidianos, se levantase contra los occidentales y pidiese su incorporación al este.
Pero EE.UU. y el Reino Unido, reaccionaron mediante un puente aéreo que desde Hamburgo, Celle y Rhein-Main y desde el 26 de junio de 1948 al 12 de mayo de 1949, transportó alimentos, carbón y otros enseres a la ciudad sitiada, en un volumen superior a los 2 millones de toneladas de mercancías, en mas de 280.000 vuelos, utilizándose unos 900 aviones desde los C-47, C-54, Avro York, Sunderland, etc. Aquel prodigio de firmeza y valor de los pilotos aliados, que constantemente eran hostigados por los cazas soviéticos, salvó a Berlín de caer en manos comunistas y Stalin se vio obligado a levantar el bloqueo el mencionado 12 de mayo de 1949. El coste en vidas fue de 76 personas, pero aquellos bravos pilotos y tripulaciones no solo mantuvieron la firme resistencia de los berlineses frente a la tiranía sino que aun tuvieron la sensibilidad de lanzar pequeños paracaídas con chocolatinas para los niños, los famosos Rosinenbomben que hicieron las delicias de los pequeños habitantes de la ciudad sitiada.
Estos dos acontecimientos deberían hacernos reflexionar sobre la importancia de la alianza trasatlántica, única forma de que Europa siga siendo un continente libre y democrático, pues si el comunismo ha sido derrotado otros enemigos acechan, ya sean las autocracias como la Rusia de Putin o el terrorismo islámico. Solo la inquebrantable alianza EE.UU-Europa podrá derrotar a los nuevos enemigos como hizo en dos guerras mundiales y en la guerra fría.

martes, octubre 09, 2007

La verdadera cara del Che

Se celebran con grandes loas el aniversario de la muerte de Ernesto Guevara mas conocido por “Che”. Durante años, este personaje, por mor de una propaganda muy bien orquestada por el marxismo y asumida como propia por tanto compañero de viaje, tonto útil, de la progresía americana y europea, se nos ha presentado como el último romántico, como el héroe que luchaba contra la tiranía y al que Cuba se le quedó pequeña y se lanzó al amplio mundo oprimido por el imperialismo para luchar, desde África a Latinoamérica, por un mundo mejor. El problema es que esa imagen es más falsa que le beso de Judas, pues el tal Che no era otra cosa que un médico enfermo, con un asma salvaje, desconocedor de las realidades internacionales y asesino en potencia y acto. En su paso por Cuba, Congo o Bolivia solo dejó un rastro de sangre y, salvo en el caso de Cuba y no tanto por él, de fracaso para sus ideas, fracaso que, en justicia, acabó pagando con su vida en un valle perdido de Bolivia.
La revista francesa L´Express publica un interesante reportaje sobre sus crímenes en Cuba, reconociéndosele responsable directo de, por lo menos, 216 asesinatos, no solo durante la lucha contra Batista, donde no dudó en aniquilar y no en combate, a los enemigos sino a simples campesinos por el solo hecho de no apoyar la revolución. Pero su etapa de máxima crueldad fue durante el tiempo que ocupó la jefatura del presidio de La Cabaña, poco más de 10 meses, donde liquidó a 164 personas, algunas por su propia mano. Se regodeaba de esos crímenes, la mayoría contra inocentes, viendo, desde lo alto de un muro, como los fusilaban.
No hay registro de sus atrocidades en el Congo aunque si testimonios de algunos de sus compañeros, sabiéndose, incluso en sus diarios se recoge, de su desprecio hacia los negros que formaban las hordas de crueles pero patéticos simbas, a los que no dudaba en enviar en cargas absurdas para morir frente a las ametralladoras de los mercenarios blancos del gobierno. Compañero de Kabila padre, su fracaso fue espectacular, derrotado por las tropas de Tshombe, salió zumbando para no ser detenido y fusilado dejando detrás, muertos, a diversos cubanos que le acompañaron y abandonando a su suerte a los “camaradas” lumumbistas.
Su última y ridícula “hazaña” fue en Bolivia, donde su desconocimiento de las realidades sociales de América del Sur le hacían creer que podría convertir a los Andes en otra Sierra Maestra, craso error del que no solo no le sacó su “amigo” Fidel, sino que, encantado de quitarse de encima al turbulento e inestable personaje, le animó a la campaña y el pobre Che picó el anzuelo, para encontrase que su nueva Sierra Maestra ni existía y que los campesinos bolivianos le daban la espalda, ya que no entendían lo que aquel pájaro les quería inculcar, ni les importaba un rábano, no dudando en delatarlo a las tropas del gobierno. Como bien cuenta el general Gary Prado, entonces jefe del operativo para su captura, el personaje que detuvieron era un hombre enfermo, cubierto de harapos y confuso ante el fracaso de lo que el creía el gran proyecto de “liberación” de Sudamérica. Así acabó, en un valle perdido de un país perdido, enfermo, traicionado por los suyos e incapaz de comprender porque había fracasado, la no muy alegre vida del que los medios de comunicación y después el marketing han querido convertir en icono de un nuevo mundo. El gran error del gobierno boliviano fue ejecutarlo y así convertir en un mito de la progresía a quién no era más que un lamentable exponente del marxismo cruel y totalitario. En cualquier caso, que descanse en paz, junto a sus innumerables victimas, en ese otro mundo donde no existe el crimen ni el odio, del que el era exponente principal.

domingo, octubre 07, 2007

¿Porqué no recordamos Lepanto?

Hoy, día 7 de octubre es el aniversario de la “más alta ocasión que vieron los siglos” según Cervantes: la batalla de Lepanto. Es verdad que desde 1571 han pasado muchos siglos, pero aquel hecho histórico merecía, por lo menos, aparecer en las efemérides de los medios de comunicación. Si nos recuerdan el 70 aniversario de la evacuación de niños españoles a la URSS o el décimo aniversario del Teatro Real de Madrid, e incluso algunos la ocupación japonesa de las Aleutianas en 1942, uno de los hechos mas importantes de nuestra historia y de la cristiandad no debería olvidarse. Si ello ocurre es de suponer que será por aquello de no ofender a los musulmanes en aras de la Alianza de Civilizaciones o, simplemente, porque esos hechos, donde la iglesia y la religión tuvieron un papel esencial, mejor no divulgarlos en época de laicismo radical.
No voy a comentar la batalla que es más que conocida, por lo menos por quienes no hemos sufrido la LOGSE y otras similares, quisiera centrarme en algunos aspectos que son perfectamente equiparables a nuestra época. En aquellos años y, sobre todo, desde la caída de Constantinopla en 1453, el Islam a través del Imperio otomano, se lanzó a la conquista de Europa. Ya en 1529 nuestro Carlos V debió frenar la ofensiva a las puertas de Viena y Felipe II heredó el enfrentamiento, enfrentamiento ideológico-religioso, pero donde ciertas potencias europeas ( Francia, Venecia ) no dudaban en pactar con aquel enemigo que ya subyugaba Europa oriental y seguía avanzando. A mediados del siglo XVI la confrontación se había trasladado al Mediterráneo y así, los intentos de nuestros monarcas por mantener el control del Mediterráneo occidental y evitar los ataques piratas, llevaron a campañas en Túnez, Trípoli, defensa de Malta, etc. Cuando Selim II ataca Chipre, posesión veneciana, el temor a la expansión musulmana y el deseo de Pío V de una nueva cruzada le llevan a tratar de conseguir una alianza de potencias cristianas. Pero solo el papado, España y Venecia, ésta por intereses económicos, llevaron a cabo la campaña que culminó con el triunfo en Lepanto, victoria que no pudo ser aprovechada porque la alianza se disolvió por el egoísmo veneciano y quedó en poco menos que una victoria testimonial. El verdadero retroceso otomano no se produciría hasta la derrota en el segundo ataque a Viena en 1683.
Los enfrentamientos de la época lepantina tienen ciertas similitudes con la nuestra. El enemigo es el mismo: el Islam, mas allá de los matices de los políticamente correctos que quieren distinguir entre islamismo e Islam, la realidad es que el Islam es una religión que se impone como modelo sociopolítico y sea en el siglo XVI, sea en el XXI, su objetivo es “convertir” a los infieles y, sino, dominarlos. El discurso es muy similar entre los conquistadores de aquellos tiempos y el de los líderes islámicos de hoy día y no solo de Bin Laden.
También hoy, como entonces, los intereses económicos hacen que países occidentales, entonces Venecia, Francia o Inglaterra, no dudaran en pactar con el enemigo. Hoy día se repite la historia: Francia y sus intereses en el Irak de Saddam y el Irán de Admadineyah, el Reino Unido, refugio de terroristas, no en vano Londres es conocido como Londonistán pese a los últimos atentados, no dudan en seguir negociando con países terroristas. La desunión producida tras Lepanto, llevó a tener que seguir luchando contra el Imperio otomano hasta la Primera Guerra Mundial y permitiendo que amplias zonas de Europa central y los Balcanes estuviesen ocupados por los musulmanes hasta dicha guerra y que, sobre todo en el sureste europeo, una parte importante de la población se islamizara.
La nueva desunión de occidente por la guerra de Irak y la desbandada que empieza a vislumbrase en el caso de Afganistán, así como la debilidad ante Irán pueden llevarnos a tener que defendernos otra vez a las puertas de Viena. No deberíamos olvidar las lecciones de la historia y frenar al Islam en sus propios territorios, que occidente no va a ocupar, antes de que los defensores de ese califato mundial, con España en su seno, como han recogido en la reciente reunión de Yakarta, nos obliguen a luchar con ellos en nuestras calles. Los defensores del buenismo y la Alianza de Civilizaciones deberían recordar que con el Islam no hay posibles alianza, sino firmeza para demostrarle que no estamos dispuestos a ceder en la defensa de los valores que han hecho grande y libre al hombre, única forma de evitar la expansión del totalitarismo musulmán.

















martes, julio 03, 2007

En recuerdo de Biafra

En estos tiempos en que tanto se habla de África, de sus crisis, de sus dictadores, del expolio de sus riquezas y de sus miserias, ha pasado sin, prácticamente una mención en los medios de comunicación, el 40 aniversario de la proclamación de la independencia de Biafra y la subsiguiente guerra.
Es verdad que los biafreños, políticamente hablando, no recibieron demasiados apoyos, aunque la crisis humanitaria removió muchas conciencias y mediante un puente aéreo se intentó paliar el desastre, superior al de Darfur en la actualidad aunque menos publicitado, ya que en los ’60 los medios de comunicación no tenían ni la tecnología ni los medios para poner en nuestros hogares en tiempo real aquellas matanzas.
Decía que políticamente no obtuvo apoyos, solo 5 países la reconocieron y algunos otros, como Rodesia o Sudáfrica la apoyaron bajo cuerda, ya que las grandes potencias estaban interesadas en una Nigeria unida y corrupta, gobernada por tiranos avaros y deleznables y con una población dividida entre muchísimos grupos étnicos y, religiosamente, entre cristianos, musulmanes y animistas, lo que permitía una influencia extranjera fundamental en la que entonces era la potencia petrolífera de África. También, porque era la época en que se creía que no debían moverse las fronteras heredadas de la época colonial, so capa de la desmembración general del continente, como había estado a punto de ocurrir en el Congo unos años antes. Así, en plena guerra fría, se dieron episodios tan curiosos como que mercenarios británicos pilotaran aviones Mig rusos o que Egipto contribuyera con armas y asesores al lado de material occidental como los blindados. Frente a ellos, se encontraba el pueblo ibo, unos 8 millones de personas pertenecientes a uno de los grupos más importantes no solo de Nigeria sino de todo el Oeste de África, por su laboriosidad, nivel cultural y estructuración, hasta el extremo de ser considerados los “judíos de África”. La independencia de Nigeria en 1960, trajo el predominio de los hausas del norte, musulmanes y con estructuras sociales medievales, que intentaron imponer su hegemonía en el nuevo país, dando lugar a golpes y contra-golpes de estado que culminaron con el llevado a cabo por los militares ibos en 1966 y tras cuyo fracaso se produjo una matanza de éstos en el norte musulmán. Ello llevó al Gobernador de la entonces Región Oriental, Coronel Ojukwu a proclamar la independencia de lo que se llamó Biafra, por la zona de la bahía de Biafra, el 30 de mayo de 1967. Este personaje es representativo del afán de superación de los ibo, hijo del primer millonario nigeriano, licenciado en la Universidad de Surrey y con máster por la Universidad de Lincoln y Oxford, prefirió ingresar en el ejército, verdadero elemento unificador de los nuevos estados africanos, que una vida prestigiosa en el foro londinense. No era un separatista, pero los intentos de los retrógrados líderes musulmanes norteños de Kano y Kaduna y las matanzas de su pueblo, le empujaron a la secesión. Secesión que, como hemos dicho, fue combatida no solo por los musulmanes nigerianos, sino por todas las grandes potencias, excepto Francia y Portugal. Durante tres años los biafreños lucharon bravamente contra un ejército muy superior en material y hombres, dándose hechos de gran valor, como los ataques aéreos del sexagenario sueco Conde Von Rosen quién a bordo de unos frágiles aparatos de entrenamiento, tuvo en jaque a la fuerza aérea nigeriana plagada de modernos reactores Mig.Pero el cerco a que fue sometida la región y la brutalidad de los ataques a los civiles, dio lugar a una verdadera masacre con más de 800.000 muertos. Solo el heroísmo de algunos pilotos que aterrizando en improvisadas pistas en medio de la selva con viejos aviones de hélice y que llevaban material sanitario y víveres y, a la vuelta, evacuaban a niños, palió someramente el desastre, pero a medida que el cerco se estrechaba, el líder biafreño se vio obligado a rendir su país en enero de 1970 y marchar al exilio. El desafío biafreño había terminado y las potencias podían respirar tranquilas, con sus interese seguros en manos, ahora, de unos dirigentes militares propensos a la rapiña. Cuarenta años después, la situación no ha mejorado, más bien ha empeorado tanto la corrupción, como la miseria y la desintegración del país, nuevamente en la zona del Delta del Níger, pero también por la presión del islamismo radical en ese Norte medieval. El intento de una Biafra libre y próspera fracasó, pero ello no sirvió para que Nigeria en si evolucionase, solo sirvió para que los intereses de las grandes potencias y el “status quo” se mantuviese a costa de la libertad de un pueblo noble.

lunes, junio 18, 2007

17 de junio de 1953

Ayer se cumplió el 54 aniversario del levantamiento en Berlín Oriental y, salvo error u omisión, ningún medio de comunicación español ha reseñado el hecho. Es verdad que había temas de candente actualidad: el fin de la liga de fútbol, la F1, la composición de los ayuntamientos los días anteriores o la crisis de Palestina. Siendo cierto e importante lo anterior, creo que hubiese sido interesante alguna reflexión sobre ese acontecimiento, esencialmente porque fue la primera revuelta popular contra un régimen comunista y porque dicha revuelta fue realizada por los que, según se nos vende por la progresía, era la punta de lanza del socialismo: la clase obrera. Pues bien, la clase obrera que llevaba en la zona oriental de Alemania ocho años de dictadura comunista, estaba harta de la tiranía y de las malas condiciones económicas y laborales. La chispa fue la decisión del Gobierno de Ulbricht de aumentar las cuotas de producción sin aumentar los míseros salarios. Eso hizo que, espontáneamente, los obreros de las fábricas de Berlín este se declararan en huelga y salieran en manifestación. Pronto se les unieron otros ciudadanos y la revuelta se extendió por toda la RDA. El gobierno fue incapaz de controlar la situación y la URSS, verdadera rectora del país, recurrió al ejército rojo, como posteriormente haría en Budapest en 1956 o en Praga en 1968, para aplastar las manifestaciones que ya no solo recababan mejores condiciones laborales y económicas, sino libertad política, igual que ocurriría en Hungría y Polonia en el mencionado ’56 o Checoslovaquia ’68.
Otro elemento importante fue, también como ocurriría en los otros momentos señalados, la pasividad de Europa occidental, incapaz de mover un dedo en defensa de quienes luchaban por su dignidad y su libertad. Esa Europa que estaba en pleno proceso de su desarrollo económico, político y social y empezaba a marcar las líneas de su futura unión, con la creación unos años antes de la CECA, no fue capaz de salir en defensa de sus hermanos del otro lado que lo único que anhelaban era tener las mismas posibilidades que los occidentales. Tampoco EEUU, pese a las grandilocuentes palabras de Eisenhower llegado al poder con la promesa de frenar al comunismo, realizó el mas mínimo gesto de apoyo al levantamiento, como también ocurriría en el ’53, ´56 y ´68. Occidente parecía no tener interés, salvo de boquilla, en la defensa de la libertad mas allá de su zona de influencia, con el apoyo entusiasta de la “progresía” que adoraba al “padrecito Stalin” y que consideraba a los manifestantes elementos manipulados por agitadores, demostrando su elitismo y desprecio hacia los trabajadores que decían defender, considerándoles incapaces de discernir sus propios anhelos, ¿nos suenan estos argumentos en la España de Rodríguez?.
Aquellos hechos, que pueden parecer lejanos en el tiempo y sucedidos en otro contexto histórico, nos deberían servir para recapacitar sobre situaciones paralelas que están ocurriendo actualmente. No solo existen tiranías comunistas, caso de Cuba, China, Vietnam, etc. cuyos disidentes son encarcelados, apaleados, cuando no asesinados, y frente a estos abusos occidente apenas mueve un músculo. Especialmente repugnantes son los casos de China y Cuba, en el primero con manifestaciones cada vez más amplias y violentas, que se enfrentan a un régimen comunista obsesionado por el incremento económico y la dureza política. Todos aquellos que no aceptan las directrices de los sátrapas capital-comunistas, son perseguidos: sacerdotes que rechazan el camelo de la “iglesia patriótica”, campesinos que se rebelan contra la política del hijo único, trabajadores que se levantan contra el esclavismo existente, etc. y frente a ello, occidente sonríe y trata de hacer negocios con ellos. Apenas duraron las sanciones por los salvajes sucesos del ’89, el miedo al gigante amarillo y la ambición no tardaron en relegar al olvido a quienes se levantaron contra la tiranía. Otro tanto pasa con Cuba y aquí nuestro gobierno es el mas repugnante de todos, con sus apoyos al asesino Castro y sus desprecio por los disidentes, apoyando sin fisuras al régimen y, eso si, haciendo suculentos negocios con el trabajo de los cubanos, quienes sin derechos laborales, económicos y sociales engordan las faltriqueras de los tiranos del entorno castrista y el de los empresarios del entorno rodrigueril.
Pero tampoco debemos olvidarnos de esos otros regímenes crueles, más crueles todavía porque lo son en nombre de algo tan noble como la religión. Me refiero a los países musulmanes, verdaderas dictaduras desde Marruecos a Indonesia y desde Irán al Yemen. Debido a las riquezas de los petrodólares, occidente y Rusia no dudan en bailarles el agua e ignoran a quienes, minoritaria pero valientemente, luchan por la libertad y la democracia contra el oscurantismo de ese mundo. Pocas veces los gobiernos, ong´s y otras organizaciones, muy preocupadas por Guantánamo y los derechos de los asesinos allí encarcelados, por los “pobrecitos” terroristas de ETA, Brigadas Rojas u otra ralea, tiene la mas mínima preocupación por las victimas de esos regímenes, probablemente porque su cobardía y miseria moral, así como sus apoyos, viene de quienes se sienten mas cerca de los totalitarismos que de quienes luchan por la libertad del individuo.
Ante un panorama tan lamentable, la reciente reunión de Praga ha sido un soplo de aire y una inyección de ánimo a quienes luchan por esa libertad y que tuvieron su primer ejemplo tras la SGM en las jornadas del 17 de junio de 1953 tan olvidadas hoy día por causa de ese pensamiento débil y de lo políticamente correcto, el primero que además de débil es miserable y el segundo basa su corrección en el apoyo a los tiranos de este mundo.