Se celebran con grandes loas el aniversario de la muerte de Ernesto Guevara mas conocido por “Che”. Durante años, este personaje, por mor de una propaganda muy bien orquestada por el marxismo y asumida como propia por tanto compañero de viaje, tonto útil, de la progresía americana y europea, se nos ha presentado como el último romántico, como el héroe que luchaba contra la tiranía y al que Cuba se le quedó pequeña y se lanzó al amplio mundo oprimido por el imperialismo para luchar, desde África a Latinoamérica, por un mundo mejor. El problema es que esa imagen es más falsa que le beso de Judas, pues el tal Che no era otra cosa que un médico enfermo, con un asma salvaje, desconocedor de las realidades internacionales y asesino en potencia y acto. En su paso por Cuba, Congo o Bolivia solo dejó un rastro de sangre y, salvo en el caso de Cuba y no tanto por él, de fracaso para sus ideas, fracaso que, en justicia, acabó pagando con su vida en un valle perdido de Bolivia.La revista francesa L´Express publica un interesante reportaje sobre sus crímenes en Cuba, reconociéndosele responsable directo de, por lo menos, 216 asesinatos, no solo durante la lucha contra Batista, donde no dudó en aniquilar y no en combate, a los enemigos sino a simples campesinos por el solo hecho de no apoyar la revolución. Pero su etapa de máxima crueldad fue durante el tiempo que ocupó la jefatura del presidio de La Cabaña, poco más de 10 meses, donde liquidó a 164 personas, algunas por su propia mano. Se regodeaba de esos crímenes, la mayoría contra inocentes, viendo, desde lo alto de un muro, como los fusilaban.
No hay registro de sus atrocidades en el Congo aunque si testimonios de algunos de sus compañeros, sabiéndose, incluso en sus diarios se recoge, de su desprecio hacia los negros que formaban las hordas de crueles pero patéticos simbas, a los que no dudaba en enviar en cargas absurdas para morir frente a las ametralladoras de los mercenarios blancos del gobierno. Compañero de Kabila padre, su fracaso fue espectacular, derrotado por las tropas de Tshombe, salió zumbando para no ser detenido y fusilado dejando detrás, muertos, a diversos cubanos que le acompañaron y abandonando a su suerte a los “camaradas” lumumbistas.
Su última y ridícula “hazaña” fue en Bolivia, donde su desconocimiento de las realidades sociales de América del Sur le hacían creer que podría convertir a los Andes en otra Sierra Maestra, craso error del que no solo no le sacó su “amigo” Fidel, sino que, encantado de quitarse de encima al turbulento e inestable personaje, le animó a la campaña y el pobre Che picó el anzuelo, para encontrase que su nueva Sierra Maestra ni existía y que los campesinos bolivianos le daban la espalda, ya que no entendían lo que aquel pájaro les quería inculcar, ni les importaba un rábano, no dudando en delatarlo a las tropas del gobierno. Como bien cuenta el general Gary Prado, entonces jefe del operativo para su captura, el personaje que detuvieron era un hombre enfermo, cubierto de harapos y confuso ante el fracaso de lo que el creía el gran proyecto de “liberación” de Sudamérica. Así acabó, en un valle perdido de un país perdido, enfermo, traicionado por los suyos e incapaz de comprender porque había fracasado, la no muy alegre vida del que los medios de comunicación y después el marketing han querido convertir en icono de un nuevo mundo. El gran error del gobierno boliviano fue ejecutarlo y así convertir en un mito de la progresía a quién no era más que un lamentable exponente del marxismo cruel y totalitario. En cualquier caso, que descanse en paz, junto a sus innumerables victimas, en ese otro mundo donde no existe el crimen ni el odio, del que el era exponente principal.
Hoy, día 7 de octubre es el aniversario de la “más alta ocasión que vieron los siglos” según Cervantes: la batalla de Lepanto. Es verdad que desde 1571 han pasado muchos siglos, pero aquel hecho histórico merecía, por lo menos, aparecer en las efemérides de los medios de comunicación. Si nos recuerdan el 70 aniversario de la evacuación de niños españoles a la URSS o el décimo aniversario del Teatro Real de Madrid, e incluso algunos la ocupación japonesa de las Aleutianas en 1942, uno de los hechos mas importantes de nuestra historia y de la cristiandad no debería olvidarse. Si ello ocurre es de suponer que será por aquello de no ofender a los musulmanes en aras de la Alianza de Civilizaciones o, simplemente, porque esos hechos, donde la iglesia y la religión tuvieron un papel esencial, mejor no divulgarlos en época de laicismo radical.
Asistimos sorprendidos y, por lo menos en mi caso, con regocijo a la transformación sufrida por Rodríguez y sus mamporreros en los últimos tiempos. Cual Saulo en el camino de Damasco, el Presidente por accidente se ha transformado y con el, ¡faltaría mas!, la muchachada “new red” pasando de la nación “concepto cuestionable” y a no mencionar nunca a España, como mucho el estado o el país, a decir por cualquier gilipollez, generalmente vinculada con prohibición o coste, la apostilla gobierno de España. Una gente que, memoria histórica, se paseaba en los ’70 pidiendo la autodeterminación del País Vasco, que, prácticamente, ni celebraron el 500 aniversario del Descubrimiento de América, recordemos los ataques por parte de la izquierda a dicho evento y al gobierno del señor X “celebrándolo” pidiendo excusas a todo el mundo, que no celebran la reconquista de Granada, que quitan del escudo de Aragón la cabeza del moro “por no ofender”, etc., etc., de pronto se envuelven en la palabra España y, parece ser, nos van a montar un fasto el próximo 12 de octubre. ¡Si a lo mejor vemos a Rodríguez o a Pepiño con una bandera española en la solapa!, sería fantástico. Ya decía aquel que el patriotismo era el último refugio de los sinvergüenzas y, efectivamente, cuando se usa el patriotismo por intereses bastardos quienes lo hacen son unos sinvergüenzas.
En un momento en que las políticas de izquierda en España atraviesan una situación de pura desorientación y dislate, con un PSOE a cuyo frente se haya un grupo ideológicamente radical e intelectualmente pobre, cuyos únicos objetivos son cambiar la historia y, sobre todo, mantenerse en el poder, parece llegado el momento de que la derecha inicie la revolución liberalconservadora como ya sucedió en EEUU y en el Reino Unido y podría estar iniciándose en Francia.
Cada día parece mas claro que el Sr. Gallardón es el “tonto útil” del PSOE y de todos aquellos que quieren una crisis en el PP para poder “refundarlo” según sus parámetros. Entre los interesados no solo está los socialistas, sino bastantes poderes fácticos que consideran todavía demasiado “aznarizado” al partido y, por tanto, rebelde a sus intereses. Los “Fefe”, Isidoro Alvarez, Hidalgo, etc. tienen una serie de intereses en común que pasan porque los dos grandes partidos españoles sean, prácticamente, lo mismo solo con los matices lógicos para que la gente pueda optar a votar por uno u otro.
“Las mezquitas son nuestros cuarteles, las cúpulas nuestros cascos, los minaretes nuestras bayonetas y los creyentes nuestros soldados”. Quién, en 1997, leía y se adhería a este poema de Ziya Gökalp era el alcalde de Estambul Recep Tayyip Erdogan. Este hombre, una de cuyas primeras medidas en esa etapa (1994-98) fue prohibir el alcohol, formado en una escuela coránica, estrecho colaborador del Primer Ministro islamista Erbakan, expulsado del poder por el ejército, este es el dirigente que acaba de ganar con, aproximadamente, el 48% de los votos, las elecciones en Turquía. Al frente de su partido, el AKP, que el mismo formó en 2001 y en cuyo programa trató de “moderar” su acervo islamista en vista de lo ocurrido a su mentor Erbakan, acaba de repetir victoria, aumentando en mas de 12 puntos los apoyos obtenidos anteriormente. Incluso en supuestas ciudades occidentalizadas como Estambul ha ganado con el 45% de los sufragios, mientras que en la Anatolia profunda y el lejano este, donde el hibja deja paso al velo cuando no al chador, en Konya o Trebzon, donde asesinaron al sacerdote italiano Andrea Santoro por causa de las famosas viñetas sobre Mahoma, ahí, en esa Turquía islamita, ha conseguido mas del 60% de los votos.


