El acuerdo al que ha llegado el Gobierno de Corea del Sur con los terroristas talibanes para que a cambio de la liberación de los 19 secuestrados, nada se dice de los 3 cadáveres de los asesinados por los terroristas, el gobierno coreano se compromete a retirar sus tropas de Afganistán e impedir que misioneros cristianos actúen en Afganistán y Pakistán, demuestra la cobardía que barre el llamado mundo libre. No solo se cede al chantaje de unos asesinos, sino que se coarta la libertad de la actividad religiosa en países musulmanes y, a la vez, se renuncia a defender al gobierno legítimo de Afganistán, reconocido y apoyado por todas las instancias internacionales.Miserable ejemplo de un país que debería estar a la cabeza de la defensa de la libertad de los demás, porque si existe y hoy día es una democracia consolidada y una economía de primer orden es porque en los ’50 numerosos paises salieron en su defensa y dejaron la sangre de sus soldados en la península: desde EEUU al Reino Unido pasando por Francia, Bélgica, Países ajos, Colombia, Turquía o Etiopía, fueron al lejano país de las mañanas sonrientes a defenderle de la brutal agresión de sus “hermanos” comunistas y asesinos del norte. Miles dejaron su vida en aquellos campos y colinas, en batallas feroces, pero, al final, se consiguió mantener la independencia y libertad de Corea del Sur que siguió siendo protegida por fuerzas internacionales bajo la bandera de Naciones Unidas. Bajo ese paraguas y con la ayuda de muchos paises, esencialmente EEUU y Japón, consiguió recuperarse de la destrucción bélica y alcanzar el actual status de dragón asiático.
Pero, ¿qué hubieses sucedido si los países aliados hubiesen actuado como lo hacen los coreanos con Afganistán?, pues lo mismo que ha ocurrido con tantos otros: estarían bajo la brutal férula de Kim y su régimen marxista y genocida. ¿Es eso lo que quieren para los afganos?. Igualmente, un país que ha luchado por su democracia desde los años ‘60 no duda en ceder a unos asesinos totalitarios y, además, imponer su poder como estado prohibiendo a que las organizaciones cristianas realicen su encomiable labor en Afganistán y Pakistán, naciones que bien necesitan de esa ayuda y ese ejemplo. Pero el gobierno coreano se elige en rector de las conciencias y, por razones políticas, les impone su decisión de una manera altamente totalitaria. Por cierto, ¿prohibirá el proselitismo musulmán en Corea?.
Si el pusilánime presidente Roh y su cobarde gobierno, cobardía que ya ha demostrado con creces frente a Corea del Norte, creen que resuelven un problema, van listos, pues ya todos los grupos terroristas del mundo saben que Corea cede y a partir de ahora, ¡que se preparen!, mas les vale a los coreanos no salir de su país e incluso allí no están seguros, pues les van a dar de todos los lados. Por cierto que experiencia ya deberían tener, porque ¿cuántas veces le ha chantajeado el régimen comunista?, ¿cuánto dinero y otras prebendas le ha costado los secuestros de surcoreanos?, ¿de que les sirvió su miedo ante el ataque a su avión comercial por parte de terroristas norcoreanos?.El Sr. Roh y todos los dirigentes del mundo deben saber que la cobardía no da réditos y solo anima a los desalmados y asesinos y sino veamos lo que pasa actualmente en España con ETA y sus chalaneos con el gobierno de Rodríguez.
Cada día parece mas claro que el Sr. Gallardón es el “tonto útil” del PSOE y de todos aquellos que quieren una crisis en el PP para poder “refundarlo” según sus parámetros. Entre los interesados no solo está los socialistas, sino bastantes poderes fácticos que consideran todavía demasiado “aznarizado” al partido y, por tanto, rebelde a sus intereses. Los “Fefe”, Isidoro Alvarez, Hidalgo, etc. tienen una serie de intereses en común que pasan porque los dos grandes partidos españoles sean, prácticamente, lo mismo solo con los matices lógicos para que la gente pueda optar a votar por uno u otro.
“Las mezquitas son nuestros cuarteles, las cúpulas nuestros cascos, los minaretes nuestras bayonetas y los creyentes nuestros soldados”. Quién, en 1997, leía y se adhería a este poema de Ziya Gökalp era el alcalde de Estambul Recep Tayyip Erdogan. Este hombre, una de cuyas primeras medidas en esa etapa (1994-98) fue prohibir el alcohol, formado en una escuela coránica, estrecho colaborador del Primer Ministro islamista Erbakan, expulsado del poder por el ejército, este es el dirigente que acaba de ganar con, aproximadamente, el 48% de los votos, las elecciones en Turquía. Al frente de su partido, el AKP, que el mismo formó en 2001 y en cuyo programa trató de “moderar” su acervo islamista en vista de lo ocurrido a su mentor Erbakan, acaba de repetir victoria, aumentando en mas de 12 puntos los apoyos obtenidos anteriormente. Incluso en supuestas ciudades occidentalizadas como Estambul ha ganado con el 45% de los sufragios, mientras que en la Anatolia profunda y el lejano este, donde el hibja deja paso al velo cuando no al chador, en Konya o Trebzon, donde asesinaron al sacerdote italiano Andrea Santoro por causa de las famosas viñetas sobre Mahoma, ahí, en esa Turquía islamita, ha conseguido mas del 60% de los votos.




